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¿Por qué hay combates en el Líbano?

Por Nadeen Ebrahim y Tim Lister, CNN

Los persistentes enfrentamientos entre las fuerzas israelíes y Hezbollah en el sur del Líbano amenazan un acuerdo preliminar alcanzado entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra entre ambos países.

El memorando de entendimiento entre las partes incluye un alto el fuego en el Líbano que protegería a Hezbollah, aliado histórico de Irán, de los ataques israelíes, siempre que el grupo no lance ataques contra Israel.

Los combates ya provocaron el aplazamiento de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, que estaban destinadas a iniciar el complejo proceso para resolver asuntos de largo plazo, como el programa nuclear de Teherán y las sanciones. También han contribuido al cierre del estratégico estrecho de Ormuz por parte de mandos militares iraníes.

Mientras continúan los enfrentamientos en el sur del Líbano y el futuro de las negociaciones sigue siendo incierto, estas son las claves para entender cómo se llegó a esta situación.

Hezbollah, movimiento islamista chiita respaldado por Irán y poseedor de una de las fuerzas paramilitares más poderosas de Medio Oriente, mantiene enfrentamientos con Israel desde hace décadas, después de consolidarse como una fuerza influyente en el Líbano durante la década de 1980.

El grupo ha mantenido durante años su compromiso con la destrucción de Israel y ha desarrollado un importante arsenal de cohetes, misiles y drones con apoyo iraní.

Israel ha lanzado múltiples campañas militares contra Hezbollah. La más destacada ocurrió en 2006, cuando una incursión transfronteriza del grupo y la captura de dos soldados israelíes desencadenaron una amplia operación aérea y terrestre israelí que se prolongó durante más de un mes.

Una investigación independiente israelí describió aquella campaña como “una grave oportunidad perdida. Israel inició una larga guerra que terminó sin una victoria militar clara”.

Hezbollah sobrevivió al conflicto y, en octubre de 2023, comenzó a lanzar cohetes a través de la frontera después de que Israel iniciara bombardeos sobre Gaza en respuesta al ataque de Hamas contra el sur de Israel. A partir de entonces se desarrolló un año de combates, durante el cual Israel mató al histórico líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah.

En noviembre de 2024, Israel aprobó un acuerdo de alto el fuego que exigía la retirada de sus fuerzas del sur del Líbano. Sin embargo, las fuerzas israelíes continuaron ocupando posiciones más allá del plazo establecido y llevaron a cabo ataques casi diarios, alegando violaciones del acuerdo por parte de Hezbollah.

Un nuevo ciclo de violencia comenzó después de que Israel y Estados Unidos mataran al líder supremo de Irán, el ayatola Alí Jamenei, en un ataque aéreo a finales de febrero.

A comienzos de marzo, Hezbollah empezó a disparar contra el norte de Israel en respuesta a los ataques contra Irán.

Las Fuerzas Armadas de Israel respondieron con una intensa campaña de bombardeos sobre lo que describieron como posiciones de Hezbollah y enviaron tropas más profundamente dentro del territorio libanés para establecer una zona de seguridad. Desde entonces, gran parte de los habitantes del sur del país han sido desplazados y miles de viviendas en aldeas del sur del Líbano han sido demolidas.

La campaña israelí en el Líbano ha causado la muerte de 4.057 personas desde el 2 de marzo, según las cifras más recientes del Ministerio de Salud del Líbano.

El primer punto del memorando de entendimiento, compuesto por 14 apartados, sitúa el fin de las hostilidades en el Líbano como un elemento central del acuerdo.

El texto establece que Estados Unidos, Irán y sus aliados “declaran el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano, y se comprometen desde este momento a no iniciar ninguna guerra ni operación militar entre sí, a abstenerse de amenazar o utilizar la fuerza mutuamente y a garantizar la integridad territorial y la soberanía del Líbano”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también escribió el jueves en redes sociales que, como parte del acuerdo, “esperamos un alto el fuego completo en todos los frentes, incluidos el Líbano, Hezbollah e Israel”.

Para Teherán, poner fin a los ataques israelíes contra su aliado más importante en la región siempre ha sido una exigencia fundamental dentro de las complejas negociaciones destinadas a concluir un conflicto que ya se prolonga por tres meses.

El viernes, un diplomático con conocimiento de las conversaciones dijo a CNN que Irán pidió garantías de que las hostilidades en el Líbano terminarán antes de reanudar el diálogo con Estados Unidos.

Para el Gobierno de Israel, renunciar a la libertad de acción para seguir debilitando a Hezbollah resulta inaceptable y representa una importante prueba para su estrecha alianza con Estados Unidos.

“Con todo el respeto hacia los estadounidenses, Israel debe dejar claro al mundo entero que la sangre de nuestros hijos y la seguridad de nuestros ciudadanos no están en negociación”, dijo este viernes el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha reiterado en varias ocasiones que Israel no se retirará del Líbano.

“Restableceremos la seguridad en el norte (de Israel)”, afirmó el jueves en sus primeras declaraciones públicas desde la publicación del texto del acuerdo entre Estados Unidos e Irán. “Esto requiere mantener la zona de seguridad en el sur del Líbano y exige que no la abandonemos mientras las necesidades de seguridad de Israel así lo demanden”.

Hezbollah negó las acusaciones israelíes de haber incumplido el alto el fuego. El grupo sostuvo que Israel continúa la guerra pese al acuerdo entre Estados Unidos e Irán y aseguró que “seguirá vigilante frente a cualquier agresión”.

Del lado iraní, la profunda desconfianza hacia Estados Unidos y su capacidad para concretar un acuerdo sigue proyectando incertidumbre sobre las negociaciones.

“El incumplimiento por parte de Estados Unidos de la primera cláusula del memorando de entendimiento demuestra que el país todavía carece de la voluntad necesaria para ganarse la confianza del pueblo iraní”, declaró este sábado Ebrahim Azizi, presidente de la comisión de seguridad nacional del Parlamento de Irán.

Tanto el presidente Trump como el vicepresidente J. D. Vance han mostrado una creciente impaciencia este mes ante los ataques israelíes en el Líbano y la oposición de Israel al memorando con Irán.

“Si yo formara parte del gabinete del Gobierno israelí, probablemente no estaría atacando al único aliado poderoso que me queda en todo el mundo”, afirmó Vance esta semana.

Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Quincy Institute for Responsible Statecraft, señaló que “Vance no está cambiando la conversación sobre Israel en Estados Unidos. Está cambiando todo el paradigma”.

Israel sigue contando con numerosos apoyos en Washington, especialmente en el Congreso. Trump dijo el viernes que, pese a algunas conversaciones difíciles con Netanyahu, “combatimos muy bien junto a Israel y hemos tenido una gran relación con Israel”.

La respuesta podría depender de hasta dónde esté dispuesto a llegar Trump para hacer cumplir el alto el fuego sin contar con un respaldo pleno de Netanyahu.

“El principal obstáculo para cualquier entendimiento más amplio con Irán sigue siendo el Líbano”, escribió Danny Citrinowitz, exjefe de la división de Irán dentro de la inteligencia militar israelí. Añadió que “la pregunta central es hasta dónde está dispuesto a llegar Estados Unidos para imponer un alto el fuego que ambas partes interpretan de manera diferente”.

En sus conversaciones con el Gobierno del Líbano, Israel ha insistido en exigir el desarme de Hezbollah. Sin embargo, hasta ahora el Ejército libanés no ha logrado hacerlo.

“La principal víctima política de la guerra en el Líbano parece ser el Gobierno libanés, que ha quedado al margen de las conversaciones sobre el alto el fuego y, por lo tanto, debilitado por Estados Unidos, Irán, Israel y Hezbollah”, escribió Emile Hokayem, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

“Nada sorprendente, pero sí enormemente problemático y con implicaciones duraderas. Irán ha logrado vincular al Líbano y el estrecho de Ormuz, mientras que la estrategia exclusivamente militar de Israel ha terminado por volverse en su contra”, escribió Hokayem en X.

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Con información de Mostafa Salem, Sarah Tamimi, Tal Shalev, Oren Liebermann, Lauren Chadwick, Betsy Klein, Eugenia Yosef, Charbel Mallo, Lex Harvey, Sana Noor Haq, Mustafa Qadri y Eyad Kourdi, de CNN.

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