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¿Cuánta de la fortuna de Musk proviene de la ayuda del Gobierno de EE.UU.? Prácticamente toda

Por Chris Isidore, CNN

Elon Musk tiene mucho que agradecer por haberse convertido en el primer billonario del mundo: los ingenieros de sus empresas, quienes lograron avances tecnológicos; los inversores de Wall Street, quienes no dudaron en invertir en él a pesar de sus dudosas finanzas; pero, sobre todo, los contribuyentes estadounidenses y legisladores del Gobierno.

“No existirían (Tesla y SpaceX) si no fuera por el Gobierno”, dijo Ross Gerber, CEO de la firma de inversión Gerber Kawasaki y uno de los primeros inversionistas en Tesla.

El Gobierno federal otorgó a SpaceX más de US$ 500 millones en subvenciones en sus primeros años. Y esa suma es solo una fracción de lo que Tesla recibió en subvenciones, préstamos, contratos y políticas regulatorias.

Esto no significa que el éxito de SpaceX y la valoración de cerca de US$ 1,5 billones de Tesla se deban exclusivamente al gasto federal, pero ambas empresas tuvieron un comienzo difícil como startups antes de recibir subsidios de los contribuyentes.

La pregunta de cuánto del patrimonio neto de US$ 1 billón de Musk proviene del Gobierno no es tan simple como parece. De acuerdo con algunos cálculos, solo una pequeña parte de su riqueza se debe a los contribuyentes. Sus empresas han recibido “solo” decenas de miles de millones en contratos y programas gubernamentales.

Pero no solo importa la cantidad en dólares, sino también cuándo se recibió.

El primer gran beneficio económico de SpaceX fue una subvención de US$ 278 millones de la NASA en 2006 para desarrollar el sistema de cohetes Falcon y la cápsula espacial Dragon. El programa del transbordador espacial llegaba a su fin y Estados Unidos necesitaba una nueva forma de transportar astronautas y carga a la Estación Espacial Internacional.

Fue la primera de más de US$ 500 millones en subvenciones que SpaceX recibiría, según datos de PitchBook, que rastrea la valoración de empresas privadas.

“Eso era aproximadamente la mitad de su capital recaudado hasta ese momento”, dijo Casey Dreier, jefe de política espacial de la Planetary Society, un grupo de interés público que aboga por los vuelos espaciales, antes de la salida la bolsa de SpaceX. “Fue un compromiso sustancial por parte de la NASA”.

Y aunque la NASA ha disfrutado del éxito de SpaceX, con decenas de personas transportadas a la estación espacial a bordo de los cohetes de la empresa, no se benefició como esos inversionistas privados.

“Quienes aportaron la otra mitad del capital en aquella época están a punto de convertirse en multimillonarios”, afirmó Dreier.

Y el apoyo de la NASA no se detuvo con las subvenciones. Musk ha reconocido que la compañía estaba casi sin efectivo a finales de 2008 cuando obtuvo un contrato crítico, y entonces sin precedentes, de US$ 1.600 millones de la agencia espacial estadounidense.

“Lo cierto es que no podríamos haber fundado SpaceX, ni haber llegado hasta aquí, sin la ayuda de la NASA”, declaró Musk en 2012 durante el primer lanzamiento del cohete Falcon 9 de la compañía a la Estación Espacial Internacional.

En comparación, Tesla ha recibido contratos gubernamentales relativamente modestos en el pasado. Pero recibió mucha ayuda para arrancar, una ayuda crítica.

En enero de 2010, Tesla vendió menos de 2.000 autos en toda su historia, prácticamente todos ellos vehículos eléctricos poco convencionales basados en autos deportivos Lotus, una empresa británica relativamente desconocida. Luego, Tesla recibió un préstamo de bajo interés de US$ 465 millones del Departamento de Energía. Con el préstamo, la empresa desarrolló el sedán Tesla Model S, su primer gran éxito. Tesla devolvió el préstamo anticipadamente con los ingresos de una venta adicional de acciones en 2013.

Un crédito fiscal de US$ 7.500 para compradores de vehículos eléctricos permitió a la empresa y a otros fabricantes de automóviles vender vehículos eléctricos fabricados en Estados Unidos a un precio más alto del que el mercado habría permitido de otro modo.

Los compradores de Tesla recibieron créditos fiscales federales por un valor estimado de US$ 3.400 millones antes de que el beneficio terminara en 2019. Después, Tesla recortó precios para mantener la demanda. Dado lo mucho que tuvo que bajar los precios, el crédito fiscal probablemente permitió a Tesla ingresar más de US$ 1.000 millones por autos vendidos en EE.UU. más de los que habría obtenido sin él.

El crédito fiscal se restableció en 2023 como parte de la Ley de Reducción de la Inflación del Gobierno de Biden. Pero los republicanos en el Congreso y la gestión de Trump pusieron fin al crédito en toda la industria el 30 de septiembre de 2025.

No obstante, el apoyo financiero más significativo de Tesla no provino de créditos fiscales para compradores de vehículos eléctricos. Provino de un programa gubernamental para reducir las emisiones de carbono en toda la industria automotriz.

Según el marco regulatorio, las compañías automotrices debían cumplir con los límites de emisiones. De no ser así, tendrían que comprar “créditos de emisiones” a empresas que sí cumplieran con los límites. Y la única empresa que siempre cumplía con los límites de emisiones y tenía créditos para vender era Tesla, ya que todos sus vehículos son eléctricos.

Eso significaba que prácticamente todas las demás empresas automotrices en Estados Unidos hacían fila para inyectar dinero en las arcas de Tesla como resultado de las regulaciones.

Esas ventas de créditos representaron casi el 25 % de los ingresos de la empresa en 2008 y el 10 % de sus ingresos durante los cinco años siguientes.

Entre 2008 y 2019, las ventas de créditos regulatorios generaron más de US$ 2.000 millones para la empresa.

Tesla podría haber desaparecido sin esos fondos, un hecho que el propio Elon Musk reconoce.

En un tuit de 2020, Musk admitió que Tesla estuvo a punto de declararse en bancarrota en 2019. Incluso después de superar el susto, no fue hasta 2021 que la compañía logró obtener ganancias sin la ayuda de la venta de créditos.

Desde 2019, las ventas de créditos regulatorios han aportado otros US$ 12.300 millones, que se han reflejado casi en su totalidad en sus ganancias. Sin embargo, es probable que esos ingresos por créditos disminuyan en el futuro, ya que los republicanos en el Congreso prácticamente han eliminado el programa.

Pero el valor de Tesla ya no tiene mucho que ver con sus autos. En cambio, el precio de las acciones de la empresa se basa en la promesa de Musk de que Tesla pronto ofrecerá “robotaxis” autónomos a gran escala y robots humanoides, una promesa que desde hace tiempo busca cumplir, pero con escasos resultados.

La fe de Wall Street en Musk es la principal razón por la que su fortuna ha alcanzado alturas inimaginables, al menos por ahora, mientras el precio de las acciones de sus empresas se mantenga cerca de su nivel actual. Pero esa fe se debe a que, al inicio de sus negocios, cuando más necesitaba ayuda financiera, fue el Gobierno estadounidense —y no Wall Street— quien se la proporcionó.

“Resultó que definitivamente fue bueno para el Gobierno, Estados Unidos y la sociedad que estas empresas existan, así que no me arrepiento de que el Gobierno le diera el dinero”, dijo Gerber, el inversor temprano de Tesla que ahora es un crítico de Musk. “El error que cometió el Gobierno es que deberían haber tenido una participación accionaria”.

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Con información de Jackie Wattles, de CNN.

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