Vigilia por Maduro: expectativa total en Nueva York por la segunda audiencia del depuesto presidente venezolano
Por Alfredo Meza, CNN en Español
Hacia las 5 de la tarde de la víspera, el único indicio de la inminente presencia de Nicolás Maduro en la Corte del Distrito Sur de Nueva York era el vallado de la Policía de la ciudad, que se extendía a lo largo de dos cuadras, y las cuadrículas que marcan el espacio para el emplazamiento de los cámaras de las cadenas locales de televisión. Era el final de una jornada algo fría y el sol ya se había ocultado detrás de la mole brutalista que alberga al complejo judicial, un contraste igualmente brutal con el colindante barrio de Chinatown, sus edificios de ladrillos rojo oscuro y los pasos cansinos de los asiáticos que apuran sus compras en los comercios locales.
Una hora después personas que se identificaban como reporteros y productores comenzaron a hacer una fila para asegurarse un puesto dentro de la pequeña sala de audiencias. Parece claro que no todo el mundo podrá entrar y muchos de ellos parecían dispuestos a pasar la noche a la intemperie, apertrechados con abrigos, guantes y bufandas. Nadie quiere perderse la segunda aparición de Maduro en corte tras el espectacular operativo de Estados Unidos para detenerlo en su búnker del Fuerte Tiuna, en el suroeste de Caracas, el pasado 3 de enero.
Ya ha anunciado su hijo, el diputado Nicolás Maduro Guerra, que el hombre que comparecerá este jueves está haciendo ejercicio, que se mantiene “con mucho ánimo” y “mucha fuerza”, y que verán, en fin, a alguien “más atlético”. Si resultara cierto todo eso solo unos pocos podrán atestiguarlo. No se permiten cámaras de televisión dentro de la sala y solo un dibujante podrá perfilar el nuevo semblante de Maduro.
Esta última petición se introdujo recién el 23 de marzo. De acuerdo con la comunicación dirigida al juez Alvin Hellerstein, la Fiscalía busca evitar “que se afecte la privacidad de las personas y el impacto perjudicial que esa información podría ocasionar si se difunde públicamente”. También propone censurar partes de los documentos “más allá de lo necesario”.
La de este jueves será, pues, una audiencia de estatus de él y de su esposa, Cilia Flores, acusados de cuatro cargos de narcoterrorismo y posesión de armas automáticas —Maduro y Flores se declararon inocentes y rechazan las acusaciones—, en la que podrían resolverse dos asuntos: el pago de los abogados de la defensa con fondos del Gobierno de Venezuela y una petición de la Fiscalía para impedir que se comparta la evidencia del caso del matrimonio que gobernó a Venezuela entre 2013 y 2026 con las otras cuatro personas mencionadas en la acusación: Diosdado Cabello, el poderoso ministro del Interior y Justicia de Venezuela; Ramón Rodríguez Chacín, exgobernador del estado Guárico y extitular de la misma cartera en los tiempos del fallecido Hugo Chávez, Nicolás Maduro Guerra y Héctor Guerrero, señalado como presunto líder de la banda transnacional Tren de Aragua.
De acuerdo con el escrito, las partes están de acuerdo con la moción, aunque difieren en el punto número trece, relacionado con las evidencias acumuladas contra las cuatro personas mencionadas en la causa de Maduro y Flores. “La divulgación de la evidencia podría afectar a terceros inocentes, intimidar a los potenciales testigos que presente el Gobierno de Estados Unidos, a sus familiares o incluso impedir las investigaciones en curso”, se lee en el documento.
En el pasado tanto Cabello como Maduro Guerra han rechazado las acusaciones de Estados Unidos. No se conocen respuestas ni de Rodríguez Chacín ni de Guerrero a estos señalamientos.
La expectativa es grande. Hace dos meses y tres semanas que Maduro dejó de aparecer a diario en televisión, una presencia ubicua en el día a día de los venezolanos. Mientras Delcy Rodríguez consolida su relación con Donald Trump, algunos colaboradores del antiguo gabinete que aún permanecen en el gobierno no dejan de recordar a su exjefe casi a diario. Este mismo miércoles, a primera hora, el exministro de Comunicación de Información y actual titular del despacho de Ecosocialismo, Freddy Ñáñez, posteaba en su cuenta de Telegram. “Han transcurrido 82 días. Los queremos de vuelta”.
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