Gobierno de Cuba dice que el cargo del presidente Miguel Díaz-Canel “no es objeto de negociación” con EE.UU.
Por Uriel Blanco, CNN en Español
El Gobierno de Cuba afirmó este viernes que el sistema político de la isla, incluido el presidente Miguel Díaz-Canel, “no es objeto de negociación” con Estados Unidos.
“Lo que sí puedo confirmar categóricamente, y está entre las líneas de lo que dijo el presidente (Díaz-Canel), es que el sistema político cubano no es objeto de negociación y, por supuesto, ni el presidente ni el cargo de ningún directivo en Cuba es objeto de negociación con Estados Unidos ni con el gobierno de ningún país”, declaró Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, en conferencia de prensa desde La Habana.
Hace una semana, Díaz-Canel confirmó que funcionarios de su Gobierno dialogaron con Estados Unidos para buscar soluciones al embargo impuesto en la isla, que los cubanos consideran un bloqueo.
Díaz-Canel agregó que los diálogos con EE.UU. eran parte “de un proceso muy sensible que se aborda con responsabilidad y mucha sensibilidad… Hemos expresado nuestra voluntad de continuar el proceso bajo los principios de la igualdad y el respeto a los sistemas políticos de ambos países, a la soberanía y a la autodeterminación”.
Este viernes, Fernández de Cossío recalcó el tono del mensaje de Díaz-Canel sobre el respeto a los sistemas políticos, diciendo que “el sistema político de Estados Unidos tampoco forma parte de la negociación”.
“Nosotros no hemos exigido ningún cambio constitucional en Estados Unidos, ni hemos pedido que despidan o que excluyan del gobierno a ningún funcionario”, dijo el vicecanciller cubano. “Las diferencias políticas que tenemos con Estados Unidos se manejan de otra manera. Y en la negociación no están exigencias de Cuba al sistema político de Estados Unidos”, agregó.
Las declaraciones de Fernández de Cossío llegan en medio del momento más tenso entre Estados Unidos y Cuba en décadas.
Cuba se encuentra atravesando una de las crisis económicas y sociales más graves de su historia, con apagones recurrentes, protestas y escasez de bienes básicos no vistos desde el llamado “periodo especial” de comienzos de la década de 1990.
La situación empeoró notablemente a partir del derrocamiento del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos en enero de este año, que llevó a la suspensión de los envíos de petróleo venezolano a Cuba. Después, Trump amenazó con imponer aranceles a todos los países que enviaran crudo a Cuba, por lo que México, su segundo mejor proveedor de petróleo, interrumpió los envíos de combustible, aunque mantiene sus entregas de ayuda humanitaria para la isla.
Sin el comustible de Venezuela y México, y con el embargo económico impuesto por EE.UU., Cuba vive una situación crítica. La crisis se enmarca en el contexto general de la tensa relación que La Habana mantiene con Washington desde el triunfo de la Revolución en 1959.
Pese a la existencia de conversaciones actuales entre ambos gobiernos, Trump reiteró esta semana su amenaza de “tomar” Cuba, sin ofrecer más detalles. Ante las preguntas de periodistas, el presidente de EE.UU. dijo que en este momento Cuba es “una nación muy debilitada”. Además, también esta semana, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que el liderazgo de Cuba debería “tener personas diferentes”.
Previamente, Trump ha advertido a Cuba que “haga un trato antes de que sea demasiado tarde” y ha planteado una posible “toma de control amistosa” de la isla.
En tanto, Díaz-Canel ha respondido a estos planteamientos. Hace unos días, el presidente de la isla dijo que cualquier intento de Estados Unidos de tomar el control del país será respondido con una “resistencia inexpugnable”.
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