Taiwán sigue con preocupación la cumbre de Trump en China ante el riesgo de US$ 14.000 millones en ventas de armas
Por Jennifer Hansler, Zachary Cohen y Isabelle Khurshudyan, CNN
Mientras el presidente Donald Trump se reúne esta semana con el líder chino Xi Jinping, Taiwán seguirá el encuentro con nerviosismo desde la distancia para determinar si su estatus político y sus cruciales compras de armamento aparecen en las conversaciones entre ambos mandatarios.
Aunque funcionarios taiwaneses expresaron públicamente confianza en la solidez de su alianza con Estados Unidos, algunos funcionarios y exfuncionarios estadounidenses, así como analistas, cuestionan si el carácter transaccional de Trump podría llevarlo a ofrecer concesiones a Xi sobre Taiwán, especialmente si busca la ayuda del líder chino para negociar el fin de la guerra con Irán.
Bajo la histórica política de “Una sola China”, Estados Unidos reconoce la postura de China de que Taiwán forma parte de China, pero nunca reconoció oficialmente el reclamo del Partido Comunista sobre la isla autogobernada. Washington mantiene sólidas relaciones no oficiales con Taiwán y ha vendido miles de millones de dólares en armamento avanzado a la isla con apoyo bipartidista, aunque mantiene una postura deliberadamente ambigua sobre si intervendría militarmente en caso de un ataque chino.
Aunque funcionarios del Gobierno afirmaron que la política estadounidense hacia Taiwán no ha cambiado, existen preocupaciones de que Trump pueda debilitar a la isla democrática de más de 23 millones de habitantes mediante acciones o declaraciones, de manera consciente o no.
Trump y Xi han mantenido un diálogo constante sobre Taiwán. El año pasado, Trump dijo que el líder chino prometió no invadir la isla mientras él permanezca en el cargo. Ahora se espera que el tema vuelva a surgir durante el encuentro entre ambos, según múltiples fuentes familiarizadas con la planificación.
Trump dijo este lunes que hablará con Xi sobre las ventas de armas estadounidenses a Taiwán, un comentario que profundizó las preocupaciones sobre el posible riesgo para futuras ventas.
“Voy a tener esa conversación”, dijo Trump a periodistas en la Oficina Oval. “Al presidente Xi le gustaría que no lo hiciéramos. Y tendré esa conversación”.
Trump aún no ha avanzado formalmente con un paquete de venta de armas a Taiwán valorado en aproximadamente US$ 14.000 millones. China, por su parte, se opone sistemáticamente a las ventas de armamento a la isla.
Un grupo bipartidista de senadores, en una carta enviada antes del viaje, instó a Trump a notificar formalmente al Congreso que esas ventas a la isla fueron aprobadas por el Gobierno.
“Debe dejar claro a China que, mientras busca equilibrar las condiciones económicas, el apoyo estadounidense a Taiwán no está sujeto a negociación”, escribieron.
Un alto funcionario estadounidense destacó el historial del Gobierno en materia de ventas de armas a Taiwán, incluidas ventas por más de US$ 11.000 millones el pasado diciembre, una de las cifras más elevadas de la historia, como prueba del compromiso de Estados Unidos con la isla.
Durante la visita de Trump, Xi podría intentar obtener algunas concesiones que China podría anunciar posteriormente, dijo un exalto funcionario del Gobierno estadounidense.
“Esa concesión podría consistir en algo como criticar a Taiwán, criticar al presidente taiwanés o aceptar implícitamente no avanzar con el próximo gran paquete de venta de armas a Taiwán”, señaló el funcionario, quien agregó que eso enviaría un mensaje enorme a Taipei.
China considera claramente que llega a las conversaciones con margen de maniobra para exigir sus propias concesiones. Fuentes chinas familiarizadas con el asunto dijeron recientemente a CNN que China considera con cautela que el conflicto de meses entre su adversario y Irán fortaleció potencialmente su posición negociadora.
La recuperación de Taiwán —que el Partido Comunista chino reclama, aunque nunca controló— es públicamente uno de los objetivos a largo plazo más importantes para Xi.
Taiwán también sigue de cerca el encuentro cara a cara entre Trump y Xi.
El ministro de Relaciones Exteriores taiwanés, Lin Chia-lung, dijo esta semana que mantiene confianza en las relaciones con Washington y subrayó que Estados Unidos aseguró repetidamente a Taipei que su política hacia Taiwán no cambiará.
Sin embargo, también reconoció la ansiedad que rodea la cumbre y afirmó: “Por supuesto esperamos que la cumbre entre Trump y Xi no produzca sorpresas relacionadas con Taiwán”.
El viceministro de Relaciones Exteriores fue más directo en una entrevista con Bloomberg a finales de abril.
“Lo que más tememos es que Taiwán termine sobre la mesa en las conversaciones entre Xi Jinping y el presidente Trump”, dijo el viceministro Francois Wu. “Nos preocupa y debemos evitar que eso ocurra”.
Un funcionario de seguridad nacional taiwanés dijo a CNN que recibieron garantías antes del viaje de Trump.
“Funcionarios estadounidenses reafirmaron repetidamente en los últimos días su firme apoyo a Taiwán”, señaló la fuente.
“El mayor riesgo para Taiwán alrededor de esta reunión entre Trump y Xi no es Trump en sí mismo. Es China”, añadió.
Xi también expondrá casi con total seguridad por qué considera que Taiwán pertenece a China, dijeron a CNN múltiples fuentes familiarizadas con las expectativas de funcionarios estadounidenses y taiwaneses antes del encuentro. Xi afirmó que la reunificación de Taiwán con China continental es “imparable” y se negó a descartar el uso de la fuerza.
Dado que Trump pareció receptivo al argumento del presidente de Rusia, Vladimir Putin, de que Ucrania pertenece a Rusia, Xi podría intentar plantear un argumento similar sobre Taiwán, dijo una de las fuentes.
China ya indicó anteriormente que Taiwán es “el mayor riesgo” en su relación con Estados Unidos. “La parte estadounidense debe honrar sus compromisos y tomar la decisión correcta, para abrir un nuevo espacio para la cooperación entre China y Estados Unidos y realizar los esfuerzos necesarios por la paz mundial”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores chino Wang Yi al secretario de Estado Marco Rubio durante una llamada telefónica a finales de abril, según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de China.
Rubio dijo la semana pasada que la política estadounidense hacia Taiwán “permanece sin cambios”.
“No creo que sea el eje central de nuestro viaje, pero sin duda será un tema de discusión”, afirmó Rubio.
Bajo la Ley de Relaciones con Taiwán, vigente desde hace décadas, Washington también está legalmente obligado a proporcionar a Taiwán los medios para defenderse. Sin embargo, algunos funcionarios estadounidenses y taiwaneses temen desde hace tiempo que Trump pueda utilizar a Taiwán como moneda de cambio en busca de algún gran acuerdo con China. Taiwán produce componentes clave utilizados en inteligencia artificial y tecnología de defensa empleada en Estados Unidos.
Funcionarios taiwaneses enfatizaron que están tomando medidas para asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa, después de que Trump criticara repetida y públicamente a los aliados de Estados Unidos por no aportar lo suficiente.
Los funcionarios taiwaneses también mantienen contacto constante con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a través de comandantes del Comando Indo-Pacífico (INDOPACOM), un canal de comunicación clave que, según una fuente familiarizada con el acuerdo, permanece en gran medida intacto pese a las cambiantes prioridades de la Casa Blanca.
Mientras tanto, funcionarios taiwaneses están preocupados porque la reducción de las reservas de armas estadounidenses pueda afectar sistemas ya comprados por Taiwán pero aún no entregados, aunque valoran positivamente los esfuerzos del Gobierno para abordar el problema.
CNN informó que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos redujeron significativamente sus reservas de misiles clave durante la guerra con Irán y generaron un “riesgo a corto plazo” de quedarse sin municiones en un futuro conflicto si surgiera uno en los próximos años.
Según un nuevo análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, la cantidad de municiones críticas que quedan en las reservas estadounidenses ya no es suficiente para enfrentar a un adversario como China y probablemente pasarán años antes de que el inventario vuelva a niveles previos a la guerra.
El Parlamento de Taiwán, controlado por la oposición, aprobó la semana pasada un gasto adicional en defensa de US$ 25.000 millones, aunque la cifra quedó muy por debajo de los US$ 40.000 millones que inicialmente buscaba aprobar el Gobierno.
Aunque no hay señales de que una incursión militar sea inminente, Taiwán se prepara activamente para la posibilidad de una invasión china. Y China continúa sentando las bases para un eventual movimiento de ese tipo mediante frecuentes ejercicios militares alrededor de la isla.
Sin embargo, algunos analistas mantienen el optimismo.
Piero Tozzi, director sénior de Política sobre China en el America First Policy Institute, dijo que Trump “entiende lo importante que es Taiwán”.
“Realmente es la primera línea de nuestra defensa, la defensa del territorio nacional”, afirmó Tozzi. “No creo que los taiwaneses tengan nada de qué preocuparse”.
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Con información de Will Ripley y Wayne Chang, de CNN en Taipei.
