El mercado de bonos a Kevin Warsh: ¿Qué está haciendo respecto a la inflación?
Análisis de John Towfighi, CNN
El jefe de la Reserva Federal, Kevin Warsh, afirmó reiteradamente el miércoles que el banco central está comprometido a contener la inflación.
“Permítanme reiterarlo: no existe un objetivo de inflación flexible”, declaró Warsh tras la muy esperada reunión de la Reserva Federal. “No hay un objetivo implícito flexible, al menos no bajo la supervisión de este comité. Solo existe un objetivo, y es del 2 %”.
El mercado de bonos respondió a su postura con un mensaje claro: demuestren que hablan en serio.
Los rendimientos de los bonos a largo plazo se dispararon durante las declaraciones de Warsh: el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años saltó de cerca del 5,1 % al 5,21 %, alcanzando su nivel más alto desde 2007, mientras que el rendimiento a 10 años pasó de algo más del 4,61 % a casi el 4,69 %, acercándose a su máximo en más de un año.
Los rendimientos a largo plazo fluctúan en función de las expectativas de inflación y crecimiento económico. El repunte de los rendimientos indica que a los operadores les preocupa que la Reserva Federal no tome medidas suficientes para frenar una inflación persistente.
En cambio, el rendimiento del bono del Tesoro a dos años —que refleja las expectativas sobre la política de la Reserva Federal— descendió ligeramente y se mantuvo prácticamente sin cambios.
En los últimos meses, los operadores han aumentado sus apuestas a que la Reserva Federal subirá las tasas de interés este año para combatir la inflación, y el alza en el rendimiento a 10 años también puede reflejar esa expectativa de subida de tasas. Sin embargo, la magnitud del movimiento en los rendimientos a 10 y 30 años evidencia inquietud ante la inflación.
Los rendimientos aumentan cuando caen los precios de los bonos. Los operadores se deshicieron de bonos a largo plazo, exigiendo una mayor compensación por el riesgo de que la inflación erosionara su rentabilidad.
“En realidad, la cuestión para el mercado es: ¿están haciendo algo al respecto?”, comentó a CNN Steve Sosnick, estratega jefe de Interactive Brokers, tras las declaraciones de Warsh. “Una cosa es hablar de combatir la inflación y otra muy distinta es tomar medidas concretas. Y, una vez más, no está claro qué es lo que se está haciendo al respecto”.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y la consiguiente crisis petrolera de los últimos meses han impulsado la inflación. El resurgimiento de las tensiones este mes ha reavivado los temores sobre un periodo prolongado de precios del petróleo más elevados.
Esto también supone un problema para la Reserva Federal, ya que sus herramientas se centran principalmente en la demanda; los choques de oferta —como la restricción de los flujos mundiales de petróleo o la escasez de chips de memoria derivada del auge de la inteligencia artificial— son mucho más difíciles de abordar con instrumentos de política monetaria como las tasas de interés.
El presidente de la Reserva Federal ha asignado grupos de trabajo para analizar diversos temas, incluido el enfoque del banco central respecto a la inflación. Si bien Warsh se ha mostrado firme en su insistencia por controlar la inflación, los mercados empiezan a impacientarse.
La mayor volatilidad en el mercado de bonos coincide con el interés expresado por Warsh en reducir los mensajes y las orientaciones futuras del banco central. El miércoles, Warsh afirmó que preferiría que los mercados “jugaran el partido” en lugar de centrarse en “el árbitro”.
“Me tranquilizó ver que, en el periodo entre reuniones, los mercados no reaccionaban a nosotros. No reaccionaban al gráfico de puntos trimestral de la Reserva Federal ni a los discursos”, señaló. “Parecía que, más que nunca, reaccionaban a acontecimientos en tiempo real: ellos mismos evalúan cuán restrictiva debería ser la curva de rendimiento de los bonos del Tesoro, y creo que esa ha sido una evolución positiva”.
Las acciones, los bonos y el dólar estadounidense cayeron a medida que las declaraciones de Warsh avivaban la volatilidad. El índice Dow cayó más de 1.100 puntos (un 2,19 %), registrando su peor jornada en más de un año. El índice del dólar descendió más de un 0,5 % mientras los operadores ajustaban sus apuestas sobre cuándo podría la Reserva Federal subir las tasas de interés.
Los rendimientos de los bonos han aumentado este mes a medida que se intensificaban las tensiones entre Washington y Teherán y repuntaban los precios del petróleo. El miércoles, Warsh reconoció el alza de los rendimientos, pero se mostró satisfecho de que el mercado se ajustara por sí mismo a los datos. No obstante, unos rendimientos más elevados —y el mercado de bonos— pondrán a prueba las perspectivas de Warsh.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años influye en los costos de endeudamiento de toda la economía, incluidas las tasas hipotecarias. Unos rendimientos más altos implican condiciones financieras más restrictivas. La semana pasada, la tasa hipotecaria fija a 30 años subió al 6,58%, su nivel más alto en casi un año.
El miércoles, tres miembros de la Reserva Federal discreparon a favor de una subida de tasas, lo que evidencia cierta división en el seno del banco central. El fuerte aumento de los rendimientos es también una señal de que los mercados están poniendo a prueba al nuevo presidente de la Fed.
“No es raro que los mercados pongan a prueba a los nuevos presidentes de la Fed”, señaló Sosnick. “Realmente no se sabe cómo va a reaccionar el mercado”.
“El ánimo del mercado en las últimas semanas ha pasado de un optimismo generalizado a una actitud algo más cautelosa y nerviosa, exigiendo ver resultados concretos (en materia de inflación), algo que de momento no estamos observando”, afirmó.
Las acciones también se vieron presionadas por la debilidad de los valores tecnológicos y de inteligencia artificial. El índice Nasdaq Composite ha caído un 9,8% desde su máximo de principios de junio, situándose al borde de una corrección (una caída del 10% desde un máximo reciente).
“En su conferencia de prensa, Warsh volvió a omitir detalles sobre cómo pensaba cumplir su firme promesa de combatir la inflación”, señaló Michael Feroli, economista jefe para EE. UU. de JPMorgan Chase, en una nota.
Feroli indicó que ahora prevé que la Fed suba las tasas de interés en diciembre, frente a su pronóstico anterior que apuntaba a la segunda mitad de 2027.
“No calificaríamos esta revisión como una presión del mercado sobre la Fed, sino más bien como otro desafío que insta a la institución a actuar para preservar su credibilidad”, comentó Feroli.
Christian Hoffmann, responsable de renta fija de Thornburg Investment Management, opinó que el aumento de los rendimientos a largo plazo refleja un mercado que cuestiona abiertamente la credibilidad de Warsh. «Es mucho más fácil perder la credibilidad que ganarla», señaló Hoffmann en una nota. «Resulta difícil considerar el resultado de hoy como otra cosa que no sea un autogol».
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