Johnson pide más fondos a Trump mientras los republicanos luchan por conservar su mayoría en la Cámara
Por Sarah Ferris y David Wright, CNN
En la recta final hacia las elecciones intermedias, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, le hizo una petición crucial al presidente Donald Trump, según una persona familiarizada con la conversación. El mensaje de Johnson fue: ¿podría Trump aportar más dinero para ayudar a los republicanos de la Cámara de Representantes en este difícil clima político?
No fue el único que planteó el asunto: los donantes y los propios legisladores también han solicitado al círculo íntimo de Trump que destine más recursos a contiendas clave, según varias personas familiarizadas con las conversaciones. Días después de la petición de Johnson —informada inicialmente por Punchbowl News— el fondo de campaña de Trump desembolsó casi US$ 30 millones en decenas de contiendas por la Cámara de Representantes, en un último esfuerzo por ayudar a un Partido Republicano inquieto a evitar un desastre el próximo mes.
Sin embargo, ante el deterioro de las condiciones políticas para los republicanos de la Cámara en las últimas semanas, los estrategas de campaña del partido se han visto obligados a abandonar zonas donde normalmente pasarían a la ofensiva, para centrarse en proteger a decenas de legisladores en ejercicio que inesperadamente corren peligro en territorios tradicionalmente republicanos como Arizona, Ohio, Florida y Wisconsin.
Durante semanas, destacados republicanos restaron importancia a lo que consideraban intentos desesperados de los demócratas por desbancar a legisladores republicanos en escaños considerados seguros, como los de Brad Finstad (Minnesota), Mike Turner (Ohio) o Jeff Crank (Colorado). Otros, como Mike Carey (Ohio) o Eli Crane (Arizona), ni siquiera figuraban en el radar de los demócratas.
Pero, a poco más de una semana de los comicios, varios estrategas republicanos señalaron a CNN que existe una creciente incertidumbre sobre los legisladores en ejercicio en distritos que se han vuelto inesperadamente competitivos, especialmente si la base del partido no acude a votar; un factor que, según los líderes republicanos, determinará si los demócratas logran generar una verdadera “ola azul”.
“Esta es una situación de ‘prepararse para lo peor’”, dijo a CNN un estratega republicano involucrado en las contiendas por la Cámara de Representantes, quien señaló que no ha visto a ningún legislador en ejercicio de un distrito competitivo superar el umbral del 50% en ninguna encuesta interna reciente.
El partido también retira recursos de varios escaños que, tras el proceso de redistribución de distritos a mitad de la década, habían sido rediseñados para favorecer a los republicanos. A última hora, los grupos republicanos de la Cámara de Representantes y sus aliados invierten millones para defender a sus legisladores en ejercicio, en un intento por preservar un bastión de escaños tradicionalmente republicanos.
Desde hace tiempo, los estrategas republicanos temen por el destino de los escaños vacantes —es decir, aquellos que no están ocupados por un legislador en funciones— en estados como Kentucky, Montana, Iowa y Arizona. Esos lugares se han inclinado hacia los demócratas en las últimas dos semanas, dijeron a CNN estrategas de ambos partidos.
No obstante, algunos republicanos observan ahora señales de debilidad en las encuestas de sus legisladores en ejercicio; en particular, destaca un gran porcentaje de votantes indecisos, quienes, según temen, podrían optar por no participar en las elecciones.
Johnson y la estructura de campaña del Partido Republicano insisten en que todavía existe una vía para conservar su mayoría y aseguran que no les preocupan los legisladores en ejercicio de aquellos lugares que Trump ganó por márgenes de dos dígitos o más en el último ciclo electoral. Pero, en privado, los líderes del partido reciben numerosas quejas de legisladores republicanos inquietos de todo el país que quieren más ayuda del partido nacional en la recta final, según varias personas familiarizadas con las conversaciones.
En Carolina del Norte, numerosos legisladores en ejercicio —incluido el jefe de campaña de los republicanos de la Cámara de Representantes— realizan esfuerzos de última hora para movilizar a los votantes en un estado donde los republicanos nacionales ya parecen haber perdido la esperanza en la contienda por el Senado del expresidente del Comité Nacional Republicano, Michael Whatley. En Texas, los republicanos están preocupados por los efectos en otras contiendas electorales de la candidatura al Senado del republicano Ken Paxton, así como por las señales de un giro de los votantes latinos hacia los demócratas.
El pánico parece ser especialmente intenso entre los legisladores republicanos de Florida, según señalan varios operadores del partido. Allí, los grupos republicanos destinan millones de dólares tanto para proteger a sus miembros en escaños habitualmente seguros, como para apuntalar otros distritos que el propio partido rediseñó con el fin de debilitar a los demócratas. En privado, muchos ya culpan al gobernador Ron DeSantis por la reconfiguración del mapa electoral y temen que la maniobra se haya convertido en un enorme desperdicio de recursos y, en el peor de los casos, en un desastre político.
“Debería haber una reacción contra DeSantis por su manipulación de los distritos”, comentó esta semana a CNN un estratega republicano de Florida.
CNN contactó al equipo de DeSantis para solicitar comentarios.
Por su parte, los demócratas han ganado confianza gracias a los resultados de sus encuestas en las últimas dos semanas. Algunos miembros del partido hablan ahora seriamente, en privado, sobre la posibilidad de alcanzar una mayoría de 230 escaños o más —lo que supondría ganar al menos 16 escaños—, comentaron a CNN varios operadores políticos. Los líderes del partido han puesto la mira en escaños que, hace apenas unas semanas, parecían fuera de su alcance, como el del representante republicano moderado Brian Fitzpatrick, de Pensilvania —conocido por su gran capacidad de resistencia—, quien logró sobrevivir a la última ola demócrata en 2018.
Fitzpatrick es ahora una de las principales prioridades de financiación de los republicanos en los últimos días: el principal comité independiente de campaña del Partido Republicano, el Congressional Leadership Fund, tiene reservados más de US$ 3,5 millones en espacios publicitarios para la contienda durante las dos últimas semanas hasta el día de las elecciones, según datos de AdImpact.
A pesar de este entorno adverso, Johnson y su equipo de campaña consideran, en privado, que todavía pueden arrebatar a los demócratas media docena de escaños. Casi todos se encuentran en estados de tendencia demócrata, donde los republicanos creen que es más probable que los votantes desahoguen su frustración contra los demócratas locales —incluido su representante en el Congreso— antes que contra Trump o el Partido Republicano.
La reserva de fondos de campaña de Trump, que superaba los US$ 400 millones al comenzar septiembre, también se ha convertido en un salvavidas crucial para el partido. Dos comités independientes de campaña financiados por su operación han destinado más de US$ 150 millones a contiendas por la Cámara de Representantes desde principios de septiembre, según AdImpact. Y se prevé que CLF, el principal comité, gaste más de US$ 200 millones en anuncios durante este ciclo. El partido cuenta con amplias reservas de efectivo y el respaldo de los donantes.
Los republicanos se muestran especialmente optimistas respecto a dos distritos actualmente en manos demócratas situados en zonas favorables a Trump: el de la representante Marie Gluesenkamp Perez, en el sur del estado de Washington, y un escaño vacante en el norte de Maine. También sigue en disputa un escaño en Nuevo México, que ha cambiado de signo político cuatro veces en la última década.
A esto se suma cerca de una docena de escaños en Carolina del Norte, Texas, Florida y Ohio, donde los republicanos redibujaron los límites de los distritos para facilitar la derrota de los demócratas. Varios republicanos señalaron a CNN que, incluso en un escenario desfavorable, confían en ganar al menos cinco escaños: uno en Carolina del Norte, otro en Ohio, y dos tanto en Texas como en Florida; a lo que se añaden los escaños afectados por la redistribución de distritos en Tennessee, Alabama y Louisiana.
“El hecho es que, como demuestra el haber recorrido el país en apoyo de candidatos y recaudado más de US$ 500 millones, el presidente de la Cámara de Representantes cree fervientemente que los republicanos pueden conservar y conservarán la mayoría en la Cámara”, dijo a CNN un alto integrante del equipo de Johnson.
Pero los republicanos reconocen ampliamente que la mayoría de sus objetivos tradicionales en distritos disputados están fuera de su alcance en un ciclo tan peligroso. Y los cientos de millones en apoyo de comités de campaña deben hacer frente a un mapa electoral cada vez más amplio.
“El dinero tenía que ir a otra parte”, dijo un estratega del Partido Republicano que trabaja en contiendas por la Cámara de Representantes, al describir la retirada del partido de sus objetivos ofensivos habituales. “Una combinación del entorno y la calidad de los candidatos hizo que se retiraran”.
El Congressional Leadership Fund (CLF, por sus siglas en inglés) retiró su apoyo en contiendas como la del 3.er Distrito de Nueva York —ocupado por el representante demócrata Tom Suozzi— y redujo drásticamente su inversión publicitaria contra el representante demócrata Adam Gray, quien cumple su primer mandato, en el 13.er Distrito de California. Gray ganó por apenas 187 votos en el ciclo electoral anterior, pero su distrito fue rediseñado como parte de una estrategia de redistribución de distritos impulsada por los demócratas estatales para contrarrestar las acciones de los republicanos en Texas.
Los republicanos también retiraron dinero de un escaño del sur de Texas que han soñado con arrebatar durante décadas y que incluso rediseñaron mediante una redistribución partidista de distritos el año pasado: el distrito 28 de Texas. El representante demócrata Henry Cuellar enfrenta su contienda electoral general más difícil ante un destacado candidato reclutado por el Partido Republicano, el juez del condado de Webb Tano Tijerina. Pero, tras cancelar US$ 2 millones en tiempo publicitario restante, CLF tiene menos de US$ 100.000 reservados allí para las dos últimas semanas.
Anteriormente, el grupo ya había dejado de invertir en dos legisladores en ejercicio dentro de distritos altamente disputados que, en su momento, encabezaban las listas de objetivos de ambos partidos: la representante Mariannette Miller-Meeks, en Iowa —tras haber destinado más de US$ 6 millones a su distrito—, y el representante Tom Kean, en Nueva Jersey, donde ya habían invertido US$ 2 millones.
Mientras tanto, los fondos se destinan a proteger a legisladores en ejercicio en territorios firmemente republicanos. Uno de los comités de campaña vinculados a Trump tiene previsto gastar más de US$ 2 millones hasta el día de las elecciones para defender a Crane en el 2.º Distrito de Arizona, una circunscripción que Trump ganó por 15 puntos de ventaja en 2024.
En estas últimas semanas, los principales líderes republicanos muestran una gran preocupación por la elevada cantidad de escaños que han quedado vacantes, consecuencia del éxodo de más de 40 legisladores republicanos de la Cámara de Representantes durante este ciclo electoral.
Las reservas publicitarias para las últimas semanas reflejan esa ansiedad. CLF ha gastado US$ 9 millones en anuncios en el distrito 10 de Michigan, que Trump ganó por 6,5 puntos. Varios grupos republicanos destinan millones al distrito 1 de Carolina del Sur, que Trump ganó por 13 puntos. Y uno de los comités de campaña del presidente está gastando más de US$ 3 millones en el distrito 1 de Montana, que ganó por 10 puntos.
Ese mismo grupo, alineado con Trump, canalizó más fondos hacia escaños sin titular —como el distrito 23 de Texas y el 6 de Kentucky—, en los cuales Trump se impuso por aproximadamente 15 puntos.
Según varios estrategas del Partido Republicano, es probable que los escaños sin titular en zonas que antes eran más competitivas —como el primer distrito de Arizona y el segundo de Nebraska— ya estén perdidos para los republicanos. Lo mismo ocurre con el distrito 11 de Carolina del Norte, donde los líderes del partido tuvieron que presionar al titular para que renunciara tras un escándalo ético. “No Going Back PAC”, uno de los grupos vinculados a Trump, se retiró esta semana de la contienda en Carolina del Norte y canceló más de US$ 1 millón en publicidad prevista, tras haber invertido ya más de US$ 4 millones en dicha campaña.
En Florida, los principales líderes republicanos confían en que sus titulares —aunque inquietos— lograrán conservar sus escaños. Sin embargo, existe preocupación por una contienda en particular: un escaño sin titular en el área de Orlando, donde el congresista Cory Mills —envuelto en escándalos— quedó fuera de la carrera.
“Deberían estar preocupados por esta contienda”, dijo esta semana a CNN Bale Dalton, el demócrata centrista que compite por el escaño. Dalton, exjefe de gabinete de la NASA y capitán de la Marina, se enfrenta al exconductor de televisión Ryan Elijah, quien no entró oficialmente en la contienda hasta agosto, después de las tardías primarias.
También hay cierto descontento entre los demócratas por el destino del dinero.
Un estratega demócrata, Phil Gardner, vinculado al brazo político de la “Blue Dog Coalition”, una facción moderada, confesó a CNN estar furioso porque la cúpula nacional del partido se ha negado a invertir en su candidato, Dalton, en el 7.º distrito de Florida.
Gardner criticó que los demócratas hayan destinado recursos a apoyar a un titular en un distrito de Florida que, tras la redistribución de los límites electorales, resulta extremadamente difícil de ganar. Otros demócratas consideran, en privado, que el 7.º distrito es casi imposible de arrebatar al bando contrario, sobre todo ahora que Mills ya no es su oponente republicano.
“No están dispuestos a tomar la decisión difícil pero estratégica de gastar en favor de Bale y admitir que Darren Soto no va a ganar… Están tomando una decisión impulsada por la política interna del bloque y no por la estrategia para recuperar la Cámara de Representantes”, dijo Gardner.
Quizás no haya mejor ejemplo de la carrera de última hora por redistribuir los fondos que lo que ocurre en el 25.º distrito de Florida.
Este distrito también fue rediseñado a principios de año para favorecer a los republicanos; sin embargo, el congresista demócrata Jared Moskowitz sigue en la pelea, tras resistir una ofensiva publicitaria valorada en millones de dólares.
El lunes, el comité independiente de campaña “No Going Back”, alineado con Trump, recortó inicialmente más de US$ 2 millones de sus reservas publicitarias, quedándose brevemente sin espacio contratado para futuros anuncios, tras haber invertido ya más de US$ 7 millones en la contienda.
Pero el jueves, “No Going Back” volvió de forma contundente a la contienda y añadió más de US$6 millones a sus reservas para los últimos días de las elecciones intermedias.
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