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Los 10 escaños del Senado con mayores probabilidades de cambiar de partido en las elecciones intermedias

Por Arlette Saenz y David Wright, CNN

A casi cuatro semanas del día de las elecciones, el mapa de los campos de batalla por el Senado se amplía tras observarse señales de mejoría para los demócratas en varios estados de tendencia republicana.

Por primera vez este año, la lista de la CNN de los 9 escaños del Senado con mayores probabilidades de cambiar de partido se amplía a 10 para incluir a Kansas, estado que no ha enviado a un demócrata al Senado en 94 años. Una nueva oleada de encuestas también muestra a los demócratas liderando o compitiendo de cerca en estados republicanos como Ohio, Alaska y Texas. Los cuatro estados votaron por el presidente Donald Trump con márgenes de dos dígitos en 2024.

Para obtener la mayoría en el Senado, los demócratas necesitarán ganar cuatro escaños actualmente en manos republicanas y, al mismo tiempo, defender tres de los suyos, incluido el de Michigan.

El índice de aprobación de Trump se sitúa en el 34%, según el promedio de encuestas de la CNN, en medio de una gran frustración por la economía y la guerra que inició contra Irán. Los demócratas también han observado un aumento del entusiasmo en las elecciones especiales celebradas desde que Trump regresó al cargo, así como indicios tempranos de una alta participación en la votación anticipada.

Sin embargo, también han expresado inquietud por el enorme gasto proveniente del Partido Republicano. Desde principios de octubre hasta el día de las elecciones, los republicanos superarán a los demócratas en gasto publicitario en ocho de las diez contiendas senatoriales más competitivas, según la firma de seguimiento publicitario AdImpact; no obstante, dicha ventaja se verá atenuada por el hecho de que los grupos externos afines al Partido Republicano tendrán que gastar más para obtener los mismos puntos de audiencia que las campañas demócratas.

Nuestra clasificación de los escaños con mayores probabilidades de cambiar de partido en noviembre se basa en los informes de la CNN —incluidas conversaciones con estrategas que participan en las campañas senatoriales—, así como en nuestro análisis de la recaudación de fondos de los candidatos, las encuestas y el clima partidista en los estados. Estas clasificaciones ofrecen una instantánea de la situación actual de las contiendas y pueden variar a medida que la temporada de elecciones de intermedias entra en su último mes.

Carolina del Norte sigue siendo el estado con mayores probabilidades de cambiar de partido este año. El exgobernador demócrata Roy Cooper, quien ha convertido las cuestiones de asequibilidad en un eje central de su campaña, mantiene una posición sólida frente al candidato republicano Michael Whatley —expresidente del Comité Nacional Republicano y aliado de Trump—, quien busca reemplazar al senador Thom Tillis.

Una encuesta de la Universidad Elon y YouGov publicada el mes pasado mostró a Cooper con una ventaja de 11 puntos sobre Whatley entre los votantes probables. El Senate Leadership Fund, un grupo externo clave de gasto republicano, está suspendiendo su campaña publicitaria en el estado. Durante el fin de semana, grupos externos republicanos recortaron más de 15 millones de dólares de sus reservas publicitarias pendientes, según datos de AdImpact.

No obstante, Trump hizo campaña junto a Whatley en Carolina del Norte el mes pasado, en un esfuerzo por movilizar a su base electoral en un estado que ganó en tres ocasiones.

Ohio asciende dos puestos en esta lista, reflejo de la sólida posición del exsenador Sherrod Brown.

Brown, quien hace dos años perdió la reelección para un cuarto mandato por menos de cuatro puntos, ha liderado las preferencias frente al senador republicano Jon Husted en la mayoría de las encuestas. Un sondeo del New York Times y la Universidad de Siena entre votantes probables, realizado a finales de septiembre, mostró una contienda reñida: Brown con un 49 % y Husted con un 46 %, cifras situadas dentro del margen de error del estudio. Por su parte, una encuesta de Marist entre votantes registrados en Ohio reveló el mes pasado que Brown aventajaba a Husted por ocho puntos.

En la encuesta del NYT y la Universidad de Siena, el índice de favorabilidad de Husted se sitúa en el 37 %, mientras que el de Brown alcanza el 46 %. Esto probablemente refleje que Brown cuenta con una trayectoria más extensa ante muchos votantes de Ohio en comparación con Husted, el exvicegobernador designado el año pasado para ocupar el escaño que dejó vacante el vicepresidente JD Vance.

Los ataques de Brown contra Husted en relación con los centros de datos —al calificarlo como “la cara de los centros de datos en Ohio”— han resultado especialmente eficaces; de hecho, el brazo de campaña republicano en Washington ha advertido que este asunto actúa como un “lastre” para la campaña de Husted.

La semana pasada, los demócratas del Senado bloquearon un proyecto de ley impulsado por Husted que habría recomendado a los estados tomar medidas respecto a los costos energéticos asociados a los centros de datos. Además, durante un acto de campaña a favor de Husted el sábado, Trump defendió los centros de datos en el suroeste de Ohio, reflejando su conocida oposición a detener su construcción.

En un anuncio digital que generó gran repercusión la semana pasada, la campaña de Brown mostró a votantes utilizando palabrotas al reaccionar a comentarios previos de Husted, quien sugirió que las personas que viven en la pobreza “no tienen mucha experiencia desenvolviéndose en el mundo real”. La campaña de Brown está emitiendo una versión del anuncio sin lenguaje soez en televisión.

Los republicanos han recurrido a estrategias típicas de las elecciones de 2024 para lanzar anuncios que atacan a Brown por su postura sobre políticas relacionadas con personas transgénero, con la esperanza de inclinar la balanza a su favor en el estado. Brown respondió con su propio anuncio televisivo, en el que votantes señalan que Ohio ya cuenta con leyes que abordan estas políticas y expresan su deseo de que los candidatos se centren en otros temas.

Una gran incógnita de cara a la recta final es si el gasto republicano logrará cerrar la brecha en esta contienda. Grupos republicanos tienen previsto invertir más de 80 millones de dólares en el estado desde principios de octubre hasta el día de las elecciones, mientras que los demócratas han destinado más de 50 millones.

Alaska asciende dos puestos. Este estado, enorme y escasamente poblado, es notoriamente difícil de encuestar; sin embargo, un sondeo de NYT/Siena entre probables votantes, publicado el sábado, reveló que la demócrata Mary Peltola aventaja por siete puntos al senador republicano Dan Sullivan (50% frente a 43%).

La elección de noviembre se decidirá mediante un sistema de votación por orden de preferencia (ranked-choice voting). Además del senador Sullivan y Peltola, en la boleta electoral figuran otros dos candidatos, incluido otro republicano llamado Dan Sullivan, quien es exmaestro de escuela. La posibilidad de que los votantes confundan a los candidatos que comparten el mismo nombre ha sido motivo de preocupación para los republicanos de cara a noviembre.

Los demócratas consideran a Peltola, excongresista, una de sus candidatas más sólidas; ella ha mantenido cierta distancia respecto a figuras demócratas nacionales —como la vicepresidenta Kamala Harris— en un momento en que su oponente intenta vincularla con los “liberales de los estados contiguos” (el resto del país).

Sullivan apareció junto a Trump en el Despacho Oval para destacar una inversión de 54.000 millones de dólares procedente de Corea del Sur para el proyecto de gasoducto de GNL de Alaska, apenas unas semanas antes de las elecciones. Peltola también se apresuró a elogiar el anuncio del presidente, afirmando que espera “continuar esta labor bipartidista” con Trump.

El trato de Peltola hacia sus colaboradores y su uso de lenguaje vulgar fueron objeto de escrutinio el mes pasado, tras un informe del New York Times que detallaba acusaciones de comportamiento hostil por parte de algunos excolaboradores. Su campaña negó la existencia de cualquier patrón de comportamiento abusivo, pero reconoció que Peltola ha tenido dificultades en ocasiones para sobrellevar el fallecimiento de su madre y de su esposo en 2023. La otra senadora republicana de Alaska, Lisa Murkowski, también salió en su defensa, señalando las dificultades personales que atraviesa Peltola.

Maine desciende dos puestos en nuestra lista. Sin embargo, la contienda entre la senadora republicana Susan Collins y el demócrata Troy Jackson sigue siendo sumamente reñida, mientras ambos se preparan para debatir por primera vez esta semana.

Una encuesta de la Universidad de Nueva Hampshire realizada el mes pasado situó a Jackson ligeramente por delante de Collins entre los votantes probables de Maine —con un 51% frente a un 47%—, marcando así el primer sondeo público que otorga ventaja al candidato demócrata en el estado. Otros estudios recientes, incluida una encuesta de CNN realizada por SSRS y otra de NYT/Siena, no han mostrado un líder claro.

Collins permanece en una posición vulnerable, dado que Harris ganó en su estado por una diferencia de 7 puntos en 2024. Los sondeos indican que la contienda depende más de la imagen negativa que se tiene de la senadora de Maine y de Trump que de la percepción sobre su oponente demócrata.

Los demócratas han criticado duramente a Collins por alinearse con Trump en votaciones decisivas, a pesar de que ella ha marcado distancia en temas como los aranceles y la guerra con Irán. Asimismo, se han hecho eco de un informe de ProPublica que alega que la oficina de Collins estuvo involucrada en un esquema de intercambio de favores por dinero (pay-to-play) durante su campaña de 2020. Collins ha negado rotundamente estas acusaciones, calificándolas de “ataque político orquestado”.

Collins ha superado duras batallas por la reelección en el pasado, y los republicanos se están esforzando por recordar a los electores los logros que ella ha conseguido para el estado. Grupos republicanos también han gastado millones en anuncios propios sobre corrupción contra Jackson —expresidente del Senado de Maine—, además de emitir anuncios televisivos que critican duramente al demócrata por su postura en materia fiscal.

A partir del martes, Collins y Jackson participarán en cuatro debates a lo largo de diez días.

Texas escala dos posiciones; el demócrata James Talarico se encuentra en una situación más sólida de lo previsto, mientras los republicanos llevan a cabo una misión de rescate multimillonaria para salvar al fiscal general de Texas, Ken Paxton.

Los demócratas consideran que el atractivo más amplio de Talarico, sumado al malestar por los escándalos de Paxton y al giro hacia la izquierda de los votantes latinos, ofrece al partido su oportunidad más realista en tres décadas de teñir Texas de azul (demócrata).

Una encuesta de NYT/Siena realizada durante los últimos nueve días de septiembre reveló que Talarico aventajaba a Paxton por seis puntos entre los votantes probables: 51% frente a 45%. Por otro lado, un sondeo de Fox News publicado la semana pasada no mostró un líder claro en la contienda, situando a Talarico con un 51% y a Paxton con un 49%.

Paxton necesita que los republicanos leales —incluidos aquellos que apoyaron a Cornyn en mayo— acudan a las urnas en noviembre. Trump está contribuyendo a movilizar a las bases, presentando a Paxton como un luchador conservador y, al mismo tiempo, burlándose de su apariencia personal. Tras celebrar un acto en Denton el jueves, Trump regresará a San Antonio para un mitin el miércoles; será su segundo viaje al estado en una semana.

De cara al último mes, los republicanos cuentan actualmente con una ventaja de gasto de casi 8 a 1 en las reservas de anuncios pendientes: unos 70 millones de dólares frente a 9 millones. Sin embargo, al igual que en Carolina del Norte, los republicanos dependen aquí de grupos externos y han realizado gran parte de sus reservas en una etapa avanzada del ciclo electoral, cuando la disponibilidad de espacios publicitarios es limitada, lo que encarece sus gastos.

Michigan desciende tres puestos. La contienda entre el demócrata Abdul El-Sayed y el republicano Mike Rogers —excongresista que perdió ante la senadora Elissa Slotkin en 2024 por un margen del 0,3%— sigue siendo una de las pocas oportunidades ofensivas del Partido Republicano en este ciclo electoral.

Una encuesta de Marist realizada entre votantes registrados y publicada la semana pasada mostró a El-Sayed con una ventaja de siete puntos sobre Rogers: 51% frente a 44%. No obstante, todos los sondeos realizados en septiembre entre votantes probables ofrecieron un panorama distinto, sin un líder claro en la contienda, incluida la encuesta más reciente publicada por Fox News el miércoles.

La ventaja del Partido Republicano en cuanto a gasto electoral es un factor clave que podría mantener la contienda muy reñida hasta el día de las elecciones. Para el mes de octubre, los republicanos tienen previsto gastar más de 43 millones de dólares, mientras que los demócratas han reservado unos 25 millones. Los republicanos han emprendido una campaña decidida para presentar a El-Sayed como alguien ajeno a la corriente política dominante, difundiendo oleadas de anuncios que califican al demócrata de “peligroso” y “radical”. “Es demasiado extremista para Michigan, y tu voto puede detenerlo”, afirma un anuncio de un grupo partidario de Rogers.

Sin embargo, la frustración con Trump y la preocupación por la economía crean un panorama difícil para Rogers en un estado duramente afectado por los aranceles y el aumento de los precios de la gasolina derivado del conflicto con Irán.

Según una encuesta de Fox News, seis de cada diez votantes probables desaprueban la gestión del presidente, y siete de cada diez consideran que las cuestiones relacionadas con el costo de vida son extremadamente importantes. El mismo sondeo reveló que al 39% le preocupa enormemente la estrecha alineación de Rogers con Trump, mientras que el 36% considera que las posturas de El-Sayed son demasiado progresistas.

El candidato republicano ha intentado distanciarse del presidente en el tema de Irán, abogando por un rápido fin del conflicto ante el aumento de los precios, a pesar de haber elogiado la decisión de Trump de iniciar la confrontación hace apenas unos meses. La estrategia de Rogers se basa en atraer a demócratas e independientes descontentos, al tiempo que moviliza a la base de seguidores del presidente, un grupo que no suele acudir a las urnas con tanta constancia en elecciones donde el nombre de Trump no figura en la boleta.

Mientras tanto, El-Sayed apareció recientemente junto a Harris para recabar el apoyo de los votantes negros, incluidos aquellos que consideran que el movimiento de protesta contra la política de la administración Biden hacia Israel y Gaza perjudicó su campaña presidencial de 2024.

Aunque todavía enfrenta cierto escepticismo por parte de los demócratas judíos, también obtuvo el respaldo de la fiscal general de Michigan, Dana Nessel, una de las funcionarias judías más destacadas del estado.

El-Sayed y Rogers celebrarán su primer debate el jueves.

La reñida contienda en Iowa asciende un puesto en la lista.

Dos encuestas realizadas a probables votantes y publicadas la semana pasada muestran una carrera muy ajustada entre el candidato demócrata Josh Turek y la representante republicana Ashley Hinson. Un sondeo de NYT/Siena entre probables votantes situó el apoyo a Hinson en el 48% y a Turek en el 47%, mientras que una encuesta de Fox News arrojó un 49% para Turek y un 47% para Hinson.

Este estado, de fuerte vocación agrícola, ha sufrido el impacto de políticas de Trump como los aranceles y la guerra en Irán, factores que han provocado bruscas subidas de precios en maquinaria agrícola, fertilizantes y diésel. El índice de aprobación de Trump en Iowa se sitúa en el 42%, según la encuesta de Fox News, y hubo más probables votantes que expresaron preocupación por la excesiva cercanía de Hinson a Trump (52%) que por que la postura de Turek fuera demasiado progresista (43%).

Turek se ha esforzado por vincular directamente a Hinson con Trump y recientemente lanzó un anuncio relacionando sus votos con los elevados precios de la gasolina en el estado. Iowa también alberga tres contiendas competitivas para la Cámara de Representantes y una elección a gobernador en la que los demócratas creen que el auditor estatal, Rob Sand, tiene posibilidades reales de ganar el cargo para su partido y, a su vez, ayudar a Turek y a otros candidatos en la boleta electoral.

Al igual que Rogers en Michigan, Hinson ha tomado distancia respecto a la guerra en Irán, exigiendo su fin inmediato para reducir los precios, y ha criticado las medidas de Trump sobre las importaciones de carne de vacuno.

También apareció junto al presidente en el Despacho Oval cuando este anunció los planes para una planta siderúrgica de 15.000 millones de dólares que podría crear 1.750 empleos permanentes y miles más temporales, aunque dicha promesa ha suscitado cierto escepticismo entre los habitantes de Iowa de ambos partidos.

Los republicanos están destinando fondos adicionales al estado para intentar asegurar la victoria de Hinson. El Senate Leadership Fund, organización afín a los republicanos, aumentó su gasto publicitario en 20 millones de dólares para el mes de octubre, y los republicanos ya van camino de superar a los demócratas en gasto electoral en el estado durante las últimas semanas de la campaña.

Nueva Hampshire ha descendido dos puestos, pero la reñida contienda entre el representante demócrata Chris Pappas y el exsenador republicano John Sununu mantiene a los demócratas en alerta.

Una encuesta de la Universidad de Nueva Hampshire realizada en septiembre mostró a Pappas con una ventaja de 8 puntos sobre Sununu entre los votantes probables, mientras que un sondeo del New York Times y Siena, realizado aproximadamente en el mismo periodo, no reveló un líder claro en la contienda.

En última instancia, los demócratas confían en que sus votantes y los independientes apoyarán a Pappas en un estado que Harris ganó por un estrecho margen en 2024; no obstante, Pappas ha advertido que su partido debe dar mayor prioridad a este estado.

Sununu es un apellido muy conocido para los votantes de Nueva Hampshire, estado donde tanto su hermano como su padre ejercieron como gobernadores. Los demócratas dedican gran parte de su tiempo a recordar a los electores qué Sununu figura en la boleta y a atacar su historial como cabildero.

Los estrategas republicanos también consideran que la gobernadora republicana Kelly Ayotte —quien lidera las encuestas en su campaña de reelección— podría impulsar la candidatura de Sununu en noviembre. Sin embargo, los votantes de Nueva Hampshire son conocidos por dividir su voto, y el panorama sigue siendo difícil para los republicanos.

Kansas aparece en esta lista por primera vez, ya que se perfila como un nuevo dolor de cabeza para el Partido Republicano en la recta final de las elecciones intermedias.

Adam Hamilton, pastor de una megaiglesia que pasó de las filas republicanas a las demócratas, ha convertido al estado en un terreno competitivo.

Una encuesta del NYT y Siena entre probables votantes de Kansas mostró una contienda empatada entre Hamilton y el senador republicano Roger Marshall, quien busca un segundo mandato. Marshall ganó su primera elección al Senado en 2020 por un margen de dos dígitos, y Trump ganó Kansas por 16 puntos en 2024. Ahora, el Senate Leadership Fund, organización alineada con el Partido Republicano, destinará millones de dólares en publicidad para defender a Marshall.

Marshall, gineco-obstetra de profesión, enfrenta críticas tras la difusión de información sobre su participación en demandas judiciales relacionadas con deudas médicas. La campaña de Hamilton ha aprovechado estos sucesos, lo que provocó quejas de Marshall; este calificó los reportajes como un “ataque orquestado” durante un debate el mes pasado y afirmó que se trataba de “prácticas comerciales habituales”.

Marshall también lidia con las mismas dificultades relacionadas con Trump que presionan a los republicanos en todo el país, como los aranceles y los costos del combustible que afectan por igual a los agricultores de Kansas e Iowa. Ha tomado medidas para distanciarse del expresidente: el mes pasado emitió un comunicado criticando al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) por causar “graves trastornos a las comunidades y empresas locales”.

Por su parte, Hamilton aprovecha su cambio de afiliación partidista para atraer a un amplio espectro de votantes, distanciándose de la “disfunción” de Washington. “Debemos arreglar nuestra política fracturada buscando puntos de encuentro”, afirma en un anuncio destacado del mes pasado. “Es hora de algo diferente”.

La semana pasada, Mike Hayden se convirtió en el segundo exgobernador republicano del estado en apoyar a Hamilton frente a Marshall. “Apoyé a Roger Marshall en el pasado. Pero ha pasado su tiempo en el Senado anteponiendo el partido y la política a los habitantes de Kansas”, escribió Hayden en un artículo de opinión. “Es hora de un cambio”.

El senador de Georgia, Jon Ossoff, parece estar bien posicionado en su campaña de reelección frente a su rival republicano, el representante Mike Collins.

Hasta finales de junio, Ossoff había recaudado más fondos que Collins —77 millones de dólares frente a 6,5 millones—, según los registros de la Comisión Federal de Elecciones (FEC) correspondientes a sus principales comités de campaña.

Es también la única contienda al Senado en la que los demócratas aventajarán significativamente a los republicanos en gasto publicitario durante el último mes (23 millones frente a 16 millones), ya que estos últimos parecen reticentes a destinar grandes recursos a la campaña; un contraste notable respecto a las contiendas en Ohio.

Los estrategas de ambos bandos siguen de cerca la elección para gobernador en el estado, pues los republicanos esperan que su candidato, Rick Jackson, impulse la campaña de Collins. No obstante, Ossoff también trabaja intensamente para apoyar a los demócratas en toda Georgia, incluida la candidata a gobernadora Keisha Lance Bottoms.

Muchos de estos estados parecen apuestas difíciles, pero seguirán en nuestro radar hasta noviembre.

Nebraska: Nebraska es otro estado del Medio Oeste que siente la presión económica derivada de la guerra de Trump con Irán. La contienda sigue siendo cuesta arriba para el candidato independiente Dan Osborn —quien ya compitió sin éxito por el Senado en 2024—, ya que ahora desafía al senador republicano Pete Ricketts.

Carolina del Sur: La senadora de Carolina del Sur, Darline Graham, compite contra la demócrata Annie Andrews —pediatra de profesión— por un mandato completo, tras haber sido designada para ocupar el escaño de su difunto hermano, el senador Lindsey Graham. Un aspecto a vigilar aquí es el volumen de gasto republicano que llegará al estado en la recta final. Ningún demócrata ha ganado un escaño en el Senado por Carolina del Sur en casi tres décadas.

Mississippi: Scott Colom, candidato demócrata al Senado por Mississippi, ha atraído mucha atención en su carrera contra la senadora republicana Cindy Hyde-Smith. Sin embargo, una victoria de Colom se antoja improbable para los demócratas en un estado que Trump ganó por casi 23 puntos.

Minnesota: La vicegobernadora demócrata de Minnesota, Peggy Flanagan, se enfrenta a Michele Tafoya, excomentarista deportiva convertida en activista conservadora. Los republicanos están entusiasmados con la candidatura de Tafoya, pero Minnesota se inclinó por Harris por 4 puntos en 2024 y se ve afectado por las mismas dificultades que otros estados del Medio Oeste.

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