Los republicanos en contiendas reñidas muestran preocupación repentina por ICE
Análisis de Aaron Blake, CNN
Una de las señales más claras de que los republicanos están muy preocupados por las elecciones de intermedias de 2026 es la repentina oleada de legisladores que se distancian del presidente Donald Trump y de sus políticas impopulares. Han pedido poner fin a la guerra con Irán, criticado sus aranceles y eliminado las referencias a Trump de sus sitios web.
Y ahora podemos añadir otro punto a la lista: de repente, están cuestionando las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Esto incluye incluso a algunos de los aliados más firmes de la agencia.
Una operación de control migratorio del ICE en Kansas provocó el miércoles declaraciones de preocupación por parte de los dos senadores republicanos del estado. Por otro lado, en Maine, el candidato al Congreso Paul LePage ha denunciado lo que calificó como la deportación indebida de un familiar.
La situación en Kansas sigue evolucionando, pero parece que ICE está centrando sus operaciones en ciudades del suroeste del estado que cuentan con grandes poblaciones de trabajadores de la industria cárnica. Estas acciones de control motivaron declaraciones de los senadores Jerry Moran y Roger Marshall —este último, quizás el senador republicano más sorprendentemente vulnerable en la actualidad— instando a la agencia a actuar con cautela.
Tras las quejas de las autoridades locales por la falta de coordinación y las dificultades que enfrentaron tanto empresas como escuelas ante el caos generado, Moran y Marshall emitieron declaraciones por separado instando al ICE a mejorar su coordinación.
“Cuando ICE opera en Kansas, debe coordinarse con nuestras fuerzas del orden locales”, publicó Marshall en X. “Nuestros sheriffs y policías conocen estas comunidades mejor que nadie, y trabajar juntos garantiza la seguridad de los agentes y de los residentes”.
Añadió que estaba “siguiendo de cerca lo que ocurre en el suroeste de Kansas” y que ha estado en contacto con el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin.
Los comentarios de Marshall resultan especialmente llamativos dadas sus declaraciones anteriores sobre ICE.
Mientras que Moran expresó su preocupación por las muertes de Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes federales en Minneapolis en enero, Marshall adoptó una postura muy distinta.
Una semana después de la muerte de Good, Marshall declaró a Jake Tapper, de CNN, que “a veces hay daños colaterales” y que “podríamos estar hablando igualmente de la muerte de agentes del ICE”.
Dos días más tarde, dijo a Fox Business Network que “estamos agradecidos por todos los agentes del ICE que arriesgan sus vidas allí”.
Continuó elogiando a ICE en los meses siguientes y, en marzo, escribió un artículo de opinión defendiendo la forma en que la agencia lleva a cabo las detenciones.
La situación es similar en el caso de LePage en Maine.
El exgobernador tiene un largo historial de posturas radicales sobre inmigración; entre otras cosas, ha criticado a los solicitantes de asilo en su estado, calificándolos de carga negativa que trae enfermedades y agota los recursos públicos.
Además, después de que un agente de ICE matara a tiros a un hombre en Biddeford, Maine, en julio, LePage advirtió que las fuerzas del orden “a menudo se encuentran en situaciones en las que deben tomar decisiones en fracciones de segundo”. También acusó a la otra parte de intentar “politizar este incidente para tratar de perpetuar la inmigración ilegal”.
Sin embargo, esta semana LePage ofreció una conferencia de prensa en la que acusó al ICE de intentar deportar indebidamente al suegro de su hijo, a pesar de que este contaba con un permiso de trabajo.
LePage afirmó que el hombre está “siendo deportado porque proviene de un país que no es del agrado de ciertas personas en Washington”.
“Eso no está bien”, dijo LePage.
Asimismo, instó al ICE a centrarse más en “pandilleros y delincuentes”.
Los comentarios de Marshall y LePage se producen después de que algunos republicanos de distritos electorales con gran población hispana se distanciaran recientemente de las políticas de deportación de Trump.
Esta postura tenía sentido para las representantes Maria Elvira Salazar, de Florida, y Monica De La Cruz, de Texas, dado que las encuestas muestran un fuerte giro de los hispanos en contra de Trump durante los últimos dos años.
Sin embargo, resulta quizás más revelador observar cómo esta dinámica se extiende a Kansas —estado que Trump ganó por 16 puntos en 2024— y al segundo distrito electoral de Maine, donde Trump se impuso por nueve puntos. Esto cobra especial relevancia si se considera la retórica previa de algunos legisladores republicanos que, de repente, expresan su preocupación.
Por supuesto, al igual que ocurrió con la guerra de Irán —impopular durante mucho tiempo—, las señales de alerta sobre la inquietud de los estadounidenses respecto a ICE y las deportaciones de Trump han sido evidentes desde hace ya un tiempo.
Una encuesta de CNN realizada en julio reveló que tres cuartas partes de los estadounidenses opinaban que ICE utiliza la fuerza de manera inapropiada al menos “a veces”, y un 54 % afirmaba que esto sucede “a menudo”. Por su parte, un sondeo de la Universidad Quinnipiac de aquella época mostraba que los votantes registrados desaprobaban a ICE por un margen del 60 % frente al 37 %.
No obstante, las elecciones tienden a hacer que la gente repare de repente en problemas ante los que, anteriormente, tal vez había desviado la mirada.
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