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Jeff Bezos y la Met Gala: la gran noche de la riqueza extrema

Por Rachel Tashjian, CNN

La gala anual del Met, que se celebra este año el lunes 4 de mayo, siempre es un foco de controversia. ¿Era Karl Lagerfeld demasiado problemático como para servir de tema en 2023? ¿Era TikTok, que acababa de ser considerado una amenaza para la seguridad nacional por el Gobierno de Estados Unidos, un patrocinador apropiado para la gala de 2024? ¿Y hasta qué punto pueden los diseñadores reducir la cintura de Kim Kardashian? (Esta última surge casi todos los años).

Pero la gala de 2026, que celebra la exposición complementaria “Costume Art”, la cual reúne ejemplos de cuerpos vestidos procedentes de los distintos departamentos curatoriales del Museo Metropolitano de Arte, ha resultado especialmente polémica.

Elegido en medio de una creciente ansiedad pública por la desigualdad de ingresos, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció que no asistirá al encuentro de celebridades. “Mi prioridad también es la asequibilidad y lograr que la ciudad más cara de Estados Unidos sea asequible, y en eso es en lo que voy a dedicar gran parte de mi tiempo”, declaró al sitio de noticias Hell Gate el mes pasado.

Luego está la cuestión de los patrocinadores de la noche. Mientras que marcas de moda o gigantes tecnológicos como Instagram suelen financiar el evento, este año los principales benefactores son el cofundador y presidente ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, y su esposa, Lauren Sánchez Bezos. También son presidentes honorarios. (Los copresidentes Beyoncé, Nicole Kidman, Venus Williams y Anna Wintour, de Vogue, siguen siendo los anfitriones oficiales, mientras que Saint Laurent patrocina el catálogo de la exposición.)

Después de que el Met anunciara la participación de los Bezos, muchos usuarios de redes sociales —que son los promotores más entusiastas de la Met Gala, conectándose a la transmisión en vivo de Vogue y analizando los looks durante días después— pidieron un boicot. Esto se ha materializado en protestas reales de grupos como “Everyone Hates Elon” (es decir, Musk), que en las últimas semanas ha empapelado la ciudad de Nueva York con carteles que también instan a un boicot. “La Met Gala de Bezos: patrocinada por la explotación laboral”, dice uno, en referencia a las acusaciones de violaciones laborales que desde hace tiempo rodean el negocio de comercio electrónico de Amazon.

Las críticas recurrentes no han impedido que la gala recaude enormes fondos: el año pasado ingresó una cifra récord de US$ 31 millones. (En contraste, la gala de apertura de la Filarmónica de Nueva York recaudó US$ 3,3 millones en 2025.)

Max Hollein, director y CEO del museo, dijo que veía la Met Gala como parte de “la historia de la filantropía estadounidense”, en la que personas de todo el espectro político apoyan la cultura y otras causas. “Ahora mismo, quizá haya una capa adicional de escrutinio, una capa adicional de atención a eso”, dijo. “Pero siempre estaremos agradecidos por ese apoyo de diversas fuentes”.

La Met Gala es la principal recaudación de fondos del Instituto del Traje del Met, que alberga más de 33.000 objetos que abarcan siete siglos. (Se repite a menudo que el Instituto del Traje es el único departamento del museo que recauda sus propios fondos, aunque eso no es exacto; cada departamento recibe dinero del presupuesto operativo general del museo y lo complementa con recaudación de fondos).

Los fondos de la gala respaldan la adquisición de prendas y accesorios, pero también la biblioteca de referencia del instituto, que cuenta con más de 800 publicaciones periódicas y 1.500 archivos de diseñadores relacionados con la historia de la moda y la indumentaria, que se remontan al siglo XVI. Los fondos también sostienen un laboratorio de conservación y espacio de almacenamiento, así como las salas de exposición del Instituto del Traje, incluido el Centro del Traje Anna Wintour, de 400 metros cuadrados, y las nuevas Galerías Condé M. Nast, de casi 1.140 metros cuadrados.

Los salarios de su personal de 29 personas también provienen de los fondos de la gala. Las nuevas galerías, ubicadas justo al lado del gran Vvstíbulo del museo, permitirán que las exposiciones del Instituto del Traje permanezcan abiertas durante mucho más tiempo, aumentando el alcance y la magnitud de las muestras del departamento.

“Es una de las mayores colecciones de moda, de vestuario”, dijo Hollein. La preservación y el almacenamiento son “más desafiantes, más caros” que en el caso de dibujos o pinturas, señaló. “Creo que es muy importante que la gente entienda que, cuando hablamos de la Met Gala, el dinero realmente se destina a preservar esta colección”.

Es la presencia de nombres de primera línea y las enormes cantidades de dinero que rodean el evento lo que parece generar más controversia. En las últimas dos décadas, Wintour ha ayudado a transformar la fiesta de un beneficio benéfico arquetípico en un fenómeno impulsado por celebridades, un esfuerzo que ha llevado a ambiciones cada vez mayores para el museo, junto con precios de entradas en constante aumento para los asistentes a la gala. Las entradas individuales cuestan US$ 100.000 para 2026, mientras que una mesa se vende por US$ 350.000, y los invitados deben ser invitados por el museo para poder comprar entradas.

La percepción de que el evento está desconectado de la realidad hace que los críticos estén ansiosos por atacar y denunciar hipocresía cuando, por ejemplo, la representante Alexandria Ocasio-Cortez lleva un vestido que dice “Tax the Rich” (“Graven a los ricos”), como hizo en 2021. El año pasado, el heredero Kennedy (y exasistente de la Met Gala) Jack Schlossberg, que ahora está lanzando una campaña al Congreso en Manhattan, pidió un boicot del evento en una publicación de Instagram, citando “tantas cosas que están pasando en el mundo y en casa”. (La publicación desde entonces fue eliminada.)

Para la mayoría, no es el museo lo que merece críticas, sino la participación de los Bezos. En la mañana de la gala, un grupo de organizaciones, entre ellas el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU, por sus siglas en inglés), el Strategic Organizing Center y el Amazon Labor Union, organizarán un Ball Without Billionaires (Baile sin multimillonarios), un desfile de moda en el centro de Nueva York en el que trabajadores de empresas como Amazon, Whole Foods y The Washington Post (todas vinculadas a Bezos), así como Starbucks y Uber, harán de modelos, vistiendo ropa de diseñadores con enfoque ético.

“Si hay ese dinero para patrocinar esta gala, también debería haber dinero para pagarles justamente a los trabajadores”, dijo Cindy Castro, una diseñadora radicada en Nueva York que emigró a Estados Unidos desde Ecuador y cuyas piezas aparecerán en el evento de este lunes.

“Quiero crear conciencia sobre los problemas de seguridad que estamos teniendo en los almacenes de Amazon”, dijo April Watson, empleada de un almacén de Amazon en el noreste de Georgia, que modelará en el desfile de este lunes. Dijo que ella y sus compañeros están bajo presión para recoger y empacar a ritmos cada vez más rápidos, recibiendo advertencias de que pueden llevar al despido cuando su rendimiento cae en el 5 % más bajo. “Cuando intento trabajar rápido con artículos muy pesados, es fácil que me exceda, y eso me ha llevado a lesionarme”.

Continuó: “Quiero hacer lo que pueda para ayudar a que haya un cambio sistémico que haga el almacén más seguro para empleados como yo”.

En un comunicado a CNN, un portavoz de Amazon dijo sobre las expectativas para sus trabajadores de almacén: “La seguridad es nuestra máxima prioridad y está en el centro de todo lo que hacemos. Amazon no tiene cuotas fijas en nuestras instalaciones. En su lugar, evaluamos el desempeño en función de expectativas seguras y alcanzables y tenemos en cuenta el tiempo y la antigüedad, el desempeño de los compañeros y el cumplimiento de prácticas de trabajo seguras”.

Esta no es la primera vez que Bezos actúa como presidente honorario de la Met Gala. En 2012, Amazon patrocinó la gala y el magnate tecnológico ocupó ese cargo honorífico, posando junto a figuras como Wintour, Miuccia Prada y Carey Mulligan.

Aunque Watson no trabajaba en Amazon entonces (se incorporó a la empresa en 2021), dijo: “Mi percepción de él era diferente”.

En aquel entonces, Bezos tenía una fortuna estimada en US$ 18.400 millones, según Forbes, lo que lo convertía en la 26.ª persona más rica del mundo. Ahora, su fortuna se estima en US$ 224.000 millones y ocupa el cuarto lugar.

Hoy en día, dijo Watson, “Jeff Bezos parece casi como de la realeza. Es tan rico, y sé que él fue quien inició Amazon: es muy creativo y es un buen organizador. Lo construyó. Y ahora siento que está celebrando su éxito y simplemente no está interesado en nosotros, que estamos en este nivel más bajo”.

Las recientes apariciones públicas de alto perfil de los Bezos —incluida una boda fastuosa en Venecia y una serie de apariciones en la Semana de la Alta Costura de París en enero— también han hecho más evidente la brecha entre su estilo de vida y el de la mayoría. Eso los ha convertido también en un objetivo más visible.

Y, sin embargo, sin su apoyo, la Met Gala de este año —y su promoción de la moda como forma de arte, y de la idea de que las celebridades pueden construir una narrativa a través de la ropa que nos entretiene o incluso nos ayuda a comprender mejor nuestro mundo— quizá habría sido más modesta en escala.

“Lo importante es que hay que evaluar la integridad de la institución, la profundidad de nuestro programa y el uso adecuado que se está dando a estos fondos”, dijo Hollein.

Sobre para qué están aportando fondos los Bezos, dijo que es para el museo y para el espíritu y las iniciativas del Instituto del Traje, no para la agenda personal de un donante. “Esto no es un espectáculo en Amazon. Esto no es un espectáculo sobre los vestidos de Lauren Sánchez. Hay que tener muy claro que lo que nuestros donantes están apoyando es el programa del Met, y las ideas de nuestros curadores, y la integridad de la institución”, dijo. “Y no lo quieren de otra manera. Esos son exactamente los donantes que queremos, y esos son los donantes que museos como el nuestro necesitan tener”.

Wintour dijo a CNN a finales de 2025 que Sánchez Bezos sería “un activo maravilloso para el museo y el evento”, y la calificó como una “gran amante del vestuario y, obviamente, de la moda”.

De hecho, es gracias al Instituto del Traje y a la Met Gala que tantos ven la moda como la ven hoy. Hollstein señaló, por ejemplo, la muestra del año pasado sobre el dandismo negro, o la de este año, que destacará “no solo el diálogo entre distintas artes sobre el cuerpo vestido, sino también distintos tipos de cuerpo”.

Un museo, al fin y al cabo, no es el patio de recreo de los donantes, sino un lugar para que el mundo acceda al arte.

“Siempre quise ver el museo Met. Me encanta el arte”, dijo Watson. “Los museos, en general, permiten que la gente común —cualquiera— entre y vea, cara a cara, estas piezas de arte invaluables”.

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