“Bajen los precios así nosotros también podemos disfrutar”: jóvenes de Texas y Florida tienen el mismo desvelo que sus padres
Por Anabella González y Carolina Peguero, CNN en Español
Daniela Creatzo tiene 20 años y quiere ser actriz. Nació en una familia de inmigrantes latinos, estudia y trabaja para lograr sus sueños, pero cada vez, dice, se vuelve más difícil hacerlos realidad.
“Honestamente la economía es muy dura. Afortunadamente todavía tengo ayuda de misdis padres, pero vivo con una compañera de cuarto y cada año la renta crece más y más”, cuenta a CNN desde las calles de Miami.
Al igual que ella, varios jóvenes de su generación (y también personas de la generación de sus padres) que hablaron con CNN en Texas y Florida tienen la misma preocupación y la misma lucha a diario: lidiar con los costos de vida de una economía que para ellos se ha vuelto cuesta arriba.
Para los votantes latinos, la economía es el tema de principal preocupación en estas elecciones intermedias, de acuerdo con una encuesta del Pew Research Center publicada días atrás. El 70% de los encuestados dice que considera que las políticas del presidente Donald Trump “han sido dañinas para los hispanos”, mientras que un 12% cree que han sido benéficas y el 16% piensa que no han tenido ningún efecto.
Un 74% de los votantes latinos consultados afirma que las políticas del presidente Trump han afectado a la economía y han empeorado la situación, un porcentaje mayor frente a un 61% que opinaba lo mismo en 2025.
“Está difícil. Trabajas lo más que puedas para lo mínimo y nada te sale. Pagas todo tu dinero del mes en un cheque para la renta y después ya no tienes nada para las próximas semanas. Y es un ciclo así, especialmente para la gente joven”, cuenta Daniela con angustia y dice que, aunque sueña con vivir de la actuación, teme que deberá seguir trabajando en algo que no le gusta para poder costear sus gastos.
Las encuestas sugieren una creciente desilusión con Trump de una generación que es cada vez más pesimista sobre su futuro. Entre los hombres menores de 30 años con probabilidades de votar, el 58% dice preferir a los demócratas frente a solo el 32% por ciento que prefiere a los republicanos, según una nueva encuesta a jóvenes adultos del Instituto de Política de la Universidad de Harvard.
Para Cristina Munguía, otra joven estudiante de 24 años, la economía es un desafío que debe enfrentar todos los días. Tiene dos trabajos de medio tiempo y estudia en la universidad. “Todavía no puedo mantenerme para vivir sola y comprar todo lo necesario. Es muy difícil”, dice a CNN. “No tengo ayuda de nadie y es muy duro”.
Munguía dice que las dificultades se dan incluso compartiendo gastos con una compañera de departamento, con la que dividen las cuentas: “Vivo de cuenta en cuenta. Esta economía es muy mala y estoy sufriendo”, asegura.
Yadira Sánchez, directora ejecutiva de Poder Latinx, una organización civil sin fines de lucro que promueve la educación cívica y política en las comunidades latinas, explica a CNN que en el estado de Texas, en particular en la zona del Valle del Río Grande, este año ha visto a los jóvenes particularmente movilizados para ir a votar y decidir sobre su futuro.
El 40% de los habitantes de Texas son latinos, según los datos estimativos de la oficina del censo de Estados Unidos hasta julio de 2025. En ese estado, los demócratas no ganan un escaño en el Senado desde 1988, por lo que el ánimo en la población hispana podría impulsar un cambio.
“El peso de Texas electoralmente puede decidir el futuro de nuestro país, y sabemos que el electorado latino en este estado no es minoría, somos mayoría. Significa que el electorado latino puede decidir el futuro de nuestro país”, asegura Sánchez.
La economía y la asequibilidad es algo que las familias latinas, entre ellos los jóvenes, están sufriendo, dice Sánchez. “El costo de la vivienda, el estudio, la comida, las facturas que se acumulan. Sobre todo lo sufren los jóvenes, porque estudian y no pueden trabajar a tiempo completo”, plantea.
De acuerdo con el estudio de opinión del Pew Research Center, el precio de la gasolina y la energía es ahora una de las principales preocupaciones económicas de los votantes latinos. Ocho de cada diez (80%) afirman estar muy preocupados por este tema, cerca del doble del 48% que dijo estarlo en enero pasado.
“En lo que más gasto dinero es en la comida y en la gasolina, en lo que necesito para vivir. Me sorprende el precio de todo ahorita”, dice Adrián Gabia, un joven peluquero de 23 años que vive en Miami.
Como emprendedor, dice que desearía que el Gobierno de más recursos de ayuda económica para quienes buscan empezar su propio negocio y crecer. “Creo que los políticos deberían pensar en nosotros, en las personas regulares que empiezan a trabajar con poco dinero”, opina Adrián. Pide que “bajen los precios para que nosotros también podamos disfrutar de la vida”.
A finales de septiembre, el precio de la gasolina regular rondaba los US$ 4,30 por galón, lo que representa un aumento del 43,9% en comparación con el precio del año anterior, cuando fue de US$ 2,99, según los registros de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés).
Otra estudiante de Miami que prefiere no dar su nombre comparte estas preocupaciones. “Creo que la economía está muy mal. Los precios de la gasolina subieron hasta casi los US$ 7 aquí, en las tiendas muchísimos alimentos no son accesibles”, dice.
Diego Salazar es estudiante de la Universidad de Texas Valle del Río Grande. Su papá llegó de México cuando tenía 16 años y él dice con orgullo que cree que “todo el mundo” debería tener un lugar en Estados Unidos si desea trabajar y alcanzar el anhelado sueño americano.
Lo cierto es que, en los últimos tiempos, muchos latinos se preguntan si ese sigue siendo un sueño posible. Con la coyuntura económica actual y las políticas de inmigración, para muchos de ellos se perfila como una meta inalcanzable o con menos estabilidad.
“Todo está aumentando mucho, los precios de las cosas, la gasolina. Voy con mi abuela a la tienda, ella depende de un ingreso fijo y mientras tanto todo sigue subiendo… Yo trabajo un poco pero no a tiempo completo porque voy a la universidad”, cuenta Salazar.
Dice que antes podía llenar el tanque de su auto por US$ 20 para toda la semana. Ahora hacerlo le cuesta casi el doble.
Para estos jóvenes, el escenario no parece fácil. “Quisiera que haya alguien que le importe lo económico, que le importe las necesidades básicas”, dice Cecilia San Miguel, estudiante de Biología en la Universidad de Texas Valle del Río Grande, al reflexionar sobre su voto para el próximo 3 de noviembre.
La búsqueda de bienestar y una vida feliz es, para muchos de ellos, el horizonte futuro que tienen en común.
Para Adrián, el sueño es poder algún día comprar una casa y poder ayudar a sus padres. Para Daniela sería poder vivir de algo que le de felicidad. “No deberías hacer algo que no te gusta para poder hacer dinero para vivir. Vives, pero no estás feliz, ¿y cuál es el punto de vivir si no estás feliz?”.
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