Trump quiere que Irán se parezca a la Venezuela de Delcy Rodríguez. Nada es hoy más diferente
Análisis por Juan Carlos López, CNN en Español
En el país de los perdedores, el presidente Donald Trump es rey. La adaptación del refrán puede parecer exagerada, pero no lo es.
Es una cita de un discurso de Donald Trump ante inversionistas en Miami el 27 de marzo. Allí el mandatario, quien por lo general se sale del libreto, habló con franqueza: “No tienes que esperar toda la vida para saber si alguien es ganador o perdedor. Tienes muchos perdedores, la mayoría son perdedores, por suerte. Es bueno tener muchos perdedores. Siempre me gusta estar con perdedores porque me hace sentir mejor. Odio a los que son muy, muy exitosos, pues tienes que escuchar sus historias de éxito. Me gusta que la gente escuche sobre los mías. Pero me di cuenta y es broma, quiero decir que sí, más o menos, pero concluí eso. Es mucho más fácil liderar cuando tienes éxito y ganas”.
La conferencia FII Priority, que Trump cerró como orador principal, fue impulsada por Arabia Saudita como un foro para líderes, inversionistas y funcionarios interesados en oportunidades comerciales en América Latina. El anuncio de la presencia de una de las oradoras creó polémica. De buenas a primeras, circuló en redes, que son un mundo aparte, que Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, participaría de una de las charlas. Se empezaron a gestar entonces protestas para rechazar su presencia en Miami, pero la exasperación de sus opositores no estaba muy fundamentada. Rodríguez participó, pero de manera remota, desde Caracas.
La presidenta encargada, a quien Trump halaga con tanta frecuencia que parece su BFF (best friend forever o mejor amiga por siempre, en lenguaje urbano), prometió seguridad para el regreso de las inversiones de Estados Unidos y anticipó un panorama sin sanciones, en medio de la nueva dinámica bilateral, tras ser instalada por Trump en el cargo, luego de capturar a Nicolás Maduro y enviarlo a un centro de reclusión en Nueva York.
Venezuela es una de las cartas a mostrar de Trump. De hecho, en el mismo discurso en que reveló que se rodea de mediocres para sentir que brilla, ligó la guerra contra Irán a la captura de Maduro, en su narrativa, a veces confusa, en la que parece mezclar el operativo en Venezuela con el actual conflicto en Irán: “Mira lo que pasó en Venezuela. Tenían otro equipo, no el nuestro. Cometieron el error de usar otro equipo. No funcionó muy bien. Y Venezuela lo era, ya saben, más potente, pero ya no es poderosa. En dos días creo que el daño ya estaba hecho. Pero ahora sí que están terminados. Ahora solo vamos tras objetivos y, de nuevo, no tienen defensa antiaérea, así que estamos flotando por encima buscando lo que queramos y lo atacamos y nos quedan otros 3.554 objetivos. Y eso se hará bastante rápido, y luego, ya sabes, en algún momento tendremos que decidir qué hacemos. Pero nunca han visto nada igual. Cuando atacamos Venezuela, y ya sabes, ese es un país militar muy fuerte, tienen soldados. Si alguna vez has estado allí, hay muchos soldados paseando por todas partes. Todos son soldados, un lugar muy militar”.
Es entendible si usted se sorprende por las cosas que dice Trump. Basta con ponerle atención a diario –—algo que hago por mi trabajo, pero que no es actividad para todo el mundo— para confirmar que no tiene filtro.
Por ejemplo, en ese mismo discurso de Miami, el presidente confirmó que la respuesta iraní a la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel ha sido más severa de lo que él mismo reconoce en redes.
El portaaviones USS Gerald Ford, el más moderno de la flota naval estadounidense, tuvo que ser retirado de la zona de conflicto por un incendio “no relacionado con los combates”, según el informe oficial.
Sin embargo, en su discurso Trump entregó una descripción detallada de un ataque contra un portaaviones; lo definió como “el más grande del mundo”, lugar que ocupa el Gerald Ford.
“Sabíamos que había un problema cuando nos dimos cuenta a la 1 de la madrugada, cada 32 segundos, avión tras avión, muy rápido, saliendo de la cubierta de un portaaviones. De hecho, es el portaaviones más grande del mundo. Y cada 32 segundos, bum, bum, bum, y era la 1 de la madrugada, así que dijimos, vale, creo que estamos en problemas, estaban listos para nosotros, Johnny. Y estábamos listos, él dijo que estábamos listos, y entonces nos atacaron, y vinieron desde 17 ángulos diferentes. Ellos estaban aquí, estaban allí, huíamos por nuestras vidas”, dijo Trump.
La versión oficial es que en Ford, que fue parte de la flotilla naval que asedió a Venezuela antes de la captura de Maduro, salió de Medio Oriente hacia la isla de Creta, para reparaciones por un incendio en la lavandería, en medio de los ataques contra Irán y llegó a Croacia el 30 de marzo, según el comunicado de la Marina.
Desde que lanzó la guerra en Irán, Trump ha sostenido conversaciones telefónicas con periodistas de muchos medios, entre ellos Edward Luce, columnista y editor del diario británico Financial Times.
En una llamada con él, dijo que se quiere quedar con el petróleo iraní de la misma manera que —asegura— hizo con el de Venezuela. En el país latinoamericano, dijo, tiene la intención de controlar la industria petrolera por “termino indefinido”.
“Para ser sincero, lo que prefiero es quedarme con el petróleo de Irán, pero algunas personas estúpidas en Estados Unidos dicen: ‘¿Por qué haces eso?’. Pero es gente estúpida”, dijo Trump.
También insistió en que su gobierno está en conversaciones con representantes del Gobierno iraní, aseguró que el contacto es Mohammad Ghalibaf, presidente del parlamento iraní. “Él fue quien autorizó el paso de los barcos por mí”, dijo Trump.
El Gobierno iraní ha negado cualquier negociación con Estados Unidos y Ghalibaf, el presunto contacto de Trump, ridiculiza a Estados Unidos e Israel a diario en su cuenta de X. Irán parece más complicado que Venezuela para las aspiraciones del presidente Trump.
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