Hegseth quiere que EE.UU. vea una ejecución por fusilamiento, pero la propuesta genera rechazo
Por Kaanita Iyer, CNN
La confirmación del secretario de Defensa, Pete Hegseth, de que se transmitirá en vivo la ejecución por fusilamiento del autor de la masacre de Fort Hood provocó rápidamente indignación bipartidista y dudas sobre cómo se llevará a cabo.
Las ejecuciones por fusilamiento son poco frecuentes en Estados Unidos, aunque recientemente se han utilizado de manera esporádica como alternativa a la inyección letal. Las ejecuciones públicas son todavía menos comunes. Se considera que la última fue el ahorcamiento en 1936 de Rainey Bethea, un hombre negro de Kentucky declarado culpable de violar a una mujer blanca por un jurado integrado exclusivamente por personas blancas.
Unos 90 años después, el 3 de diciembre a la 1 p.m., hora local, el público podrá ver la ejecución de Nidal Hasan en Fort Hood, Texas, donde mató a 13 personas en un tiroteo masivo en 2009.
“Nos aseguraremos de que la gente pueda verla, de que sea pública, porque la gente debe entender que este tipo de actos tiene consecuencias graves”, dijo Hegseth al conductor de extrema derecha Jack Posobiec durante una entrevista realizada el miércoles a bordo del USS Abraham Lincoln.
No obstante, el vicepresidente J. D. Vance puso en duda el viernes que la ejecución vaya a transmitirse en vivo.
“No sé si eso realmente vaya a ocurrir”, dijo Vance. Añadió que no vería la ejecución si se transmitiera.
El presidente Donald Trump dijo a periodistas este viernes por la noche que el Gobierno tomaría una decisión sobre la transmisión.
Brendan Carr, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), dijo al programa “Squawk on the Street” de CNBC que, según tenía entendido, la ejecución no se mostraría en la televisión abierta. Sin embargo, señaló que dejaría en manos de Hegseth “las decisiones sobre cómo proceder”.
Sheri Lynn Johnson, subdirectora del Proyecto sobre la Pena de Muerte de la Facultad de Derecho de la Universidad Cornell, dijo a CNN que, si bien se ha permitido presenciar ejecuciones a periodistas, abogados defensores y, en algunos casos, familiares, permitir que el público las vea podría insensibilizarlo ante la muerte.
“Es… celebrar la muerte de una manera muy violenta, lo que me parece una vulneración adicional de la dignidad de la persona ejecutada y también algo que insensibiliza al público ante la idea de que asesinar está mal o de que la muerte está mal”, dijo Johnson.
Esto es lo que sabemos hasta ahora sobre la transmisión prevista de la ejecución de Hasan.
La ejecución de Hasan estará a cargo de “soldados estadounidenses con fusiles”, dijo Hegseth.
CNN hizo al Pentágono varias preguntas sobre la logística, entre ellas quiénes serán los soldados, cómo se los elegirá y quién estará a cargo de la transmisión. El departamento dijo que ofrecerá más detalles cuando estén disponibles.
Las condenas militares a muerte y los métodos de ejecución deben ser aprobados por el presidente. Trump aceptó esta semana la recomendación de Hegseth de ejecutar a Hasan mediante un pelotón de fusilamiento. La decisión prepara el terreno para lo que sería la primera ejecución de este tipo de un soldado del Ejército de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial y la primera ejecución de un integrante de las Fuerzas Armadas en 65 años.
En general, desde 1977 solo se han llevado a cabo seis ejecuciones mediante pelotón de fusilamiento, de acuerdo con el Centro de Información sobre la Pena de Muerte. Tres ocurrieron el año pasado en Carolina del Sur, 15 años después de la anterior.
Las ejecuciones por fusilamiento podrían estar regresando, mientras algunos estados que aplican la pena de muerte exploran alternativas a la inyección letal, el método de ejecución predominante en el país.
Los estados han enfrentado varios problemas con las ejecuciones por inyección letal, entre ellos impugnaciones judiciales de los presos, falta de suministros y ejecuciones fallidas. Un ejemplo reciente es el caso de Christa Pike, quien sobrevivió a un intento de ejecución en Tennessee.
En comparación, los expertos consideran que el pelotón de fusilamiento suele ser un método rápido y eficaz. No obstante, su violencia explícita probablemente ha contribuido a que los estados se muestren reacios a utilizarlo.
Solo cinco estados permiten las ejecuciones mediante pelotón de fusilamiento, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte. En julio de 2026 era el método principal en Idaho.
Timothy McVeigh, condenado por el atentado de 1995 en Oklahoma City, había solicitado que su ejecución se televisara a nivel nacional.
Una empresa de entretenimiento incluso presentó una demanda para poder transmitirla en vivo, pero un tribunal federal rechazó la solicitud.
Finalmente, la ejecución por inyección letal se transmitió por circuito cerrado a un grupo limitado de personas que incluía a sobrevivientes del atentado y familiares de las víctimas.
John Ashcroft, entonces secretario de Justicia de Estados Unidos, reconoció al autorizar la transmisión por circuito cerrado que televisar la ejecución sentaría un precedente, pero argumentó que el caso de McVeigh presentaba “circunstancias únicas”.
De acuerdo con informes de Amnistía Internacional, organización que se opone a la pena de muerte, en los últimos años se llevaron a cabo ejecuciones públicas en Afganistán e Irán. En 2025 hubo seis en Afganistán y 11 en Irán.
La organización también dijo este año que, según información obtenida mediante entrevistas, Corea del Norte utiliza este método “para aterrorizar a comunidades enteras y obligarlas a someterse”.
El anuncio de la ejecución pública de Hasan provocó críticas de ambos partidos. Algunos legisladores argumentaron que Estados Unidos no debería comportarse como los países autoritarios donde las ejecuciones públicas son más frecuentes.
El senador saliente Thom Tillis, republicano de Carolina del Norte, escribió en X: “Las ejecuciones públicas son lo que hacen dictaduras opresivas como Irán y Afganistán. No deberían ocurrir en Estados Unidos”.
El representante republicano de Georgia Austin Scott expresó preocupaciones similares. Aunque apoya la pena de muerte, dijo que “transmitir ejecuciones en vivo es lo que hacen los yihadistas. Estados Unidos es mejor que eso”.
El senador republicano John Curtis recordó en X los “espectáculos sangrientos” de la antigua Roma.
“Una civilización se erosiona cuando cultiva el gusto por las ejecuciones como forma de entretenimiento”, escribió.
“El plan del secretario Hegseth de transmitir en vivo la ejecución de Fort Hood corre el riesgo de alimentar ese apetito. Las víctimas merecen que la justicia se administre con solemnidad”, añadió Curtis. “Transmitir una muerte nos degrada y no constituye un elemento disuasorio eficaz. Le insto a reconsiderarlo”.
El senador demócrata Chris Murphy, de Connecticut, calificó el plan de “repugnante” y “medieval”.
“¿Acaso está imitando las ejecuciones de ISIS?”, dijo Murphy a Erin Burnett, de CNN, en referencia a Hegseth.
El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos calificó el plan de “promoción bárbara de una cultura de la muerte”.
“La ejecución pública, incluso de alguien que ha causado un daño grave, solo socavará aún más el tejido moral de nuestra nación y será una mancha en la conciencia de su pueblo”, dijo el arzobispo Paul Coakley en un comunicado.
Joe Kent, exfuncionario de alto rango de inteligencia de Estados Unidos que renunció este año por la guerra con Irán, argumentó que los terroristas podrían utilizar la muerte de Hasan con fines propagandísticos.
“Transmitir su ejecución no solo es una mancha en nuestra moralidad; también proporciona a los terroristas propaganda gratuita que utilizarán para radicalizar y reclutar a más terroristas como Hasan”, escribió Kent en X.
Peter Bergen, analista de seguridad nacional de CNN, dijo que la transmisión podría proporcionar a los grupos terroristas material para “explotar”.
“Si existe un video, los grupos intentarán convertirlo en propaganda”, dijo.
Bergen, quien ha cubierto ampliamente el caso de Hasan, añadió que el atacante se considera un “guerrero religioso” y que “un video público de su ejecución reforzaría su narrativa sobre quién es”.
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Con información de Haley Britzky, Dakin Andone y Alejandra Jaramillo, de CNN.
